GANADERÍAS DE ANDALUCÍA
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TOROS EN ALGECIRAS

Feria de 1997   Feria 1998  Feria 1999
Temporada 2000
 Temporada 2001  Temporada 2002

TEMPORADA 2003

Triunfador de la Feria: Salvador Vega
Mejor faena: Morante de la Puebla
Mejor Picador: Desierto
Mejor Banderillero: Desierto
Mejor Par de Banderillas: Juan José Trujillo
Mejor Estocada: Daniel Duarte
Mejor Rejoneador: Álvaro Montes
Mejor Novillero: Desierto

Domingo 22 de junio. Novillos de María José Barral, para Juan Miguel Montoya (silencio y ovación), Octavio Chacón (ovación y palmas) y Pedro Gutiérrez "El Capea" (ovación y palmas). 

Lunes, 23 de junio. Novillos de Bucaré (de juego desigual), para Adolfo Suárez (vuelta tras leve petición y ovación tras aviso), David Galán (vuelta tras aviso y oreja tras aviso) y Javier Perea (silencio y palmas de despedida). Un cuarto de entrada.

Martes, 24 de junio. Espectáculo cómico taurino El Bombero Torero.

Miércoles, 25 de junio. Toros de Concha y Sierra (bien presentados), para Jesús Millán (ovación y oreja), Manuel Jesús "El Cid" (ovación y ovación) y Alejandro Amaya (silencio y palmas). Un tercio de entrada.

Jueves, 26 de junio. Toros de Gavira (de juego desigual), para Jesulín de Ubrique (ovación y ovación), El Fandi (vuelta y oreja) y Matías Tejela (silencio y ovación). Tres cuartos de entrada.

Viernes, 27 de junio. Toros de María José Barral (bien presentados), para Rivera Ordóñez (ovación y silencio), El Juli (silencio y ovación tras leve petición) y César Jiménez (ovación y ovación tras leve petición). Dos tercios de entrada. 

Sábado, 28 por la tarde. Toros de Laurentino Carrascosa (descastado), para Joselito (ovación y ovación), Morante de la Puebla (oreja con fuerte petición de la segunda y dos vueltas al ruedo y fuerte ovación) y Salvador Vega (oreja y oreja). Más de media plaza. 

Sábado, 28 por la noche. Toros de Guardiola (de muy buen juego), para los rejoneadores Leonardo Hernández (vuelta y pitos tras dos avisos), Andy Cartagena (silencio y una oreja) y Álvaro Montes (cuatro orejas). Dos tercios de entrada.

Domingo, 29 de junio. Toros de Los Millares (de juego desigual), para Gil Belmonte (ovación y oreja con petición de la segunda), José María Soler (ovación y ovación), Juan Repullo (pitos y silencio) y Daniel Duarte (oreja y oreja). Un cuarto de entrada.


Festejos celebrados

Viernes, 28 de febrero. Corrida del Día de Andalucía. Retransmitida por Canal Sur TV. Reses de Pereda (bien presentados), para José Luis Moreno (vuelta y silencio), El Fandi (oreja y oreja) y Salvador Vega (ovación y oreja). Un tercio de entrada. 

Sábado, 11 de enero. Novillos de Salvador Domecq (de juego desigual), para Salvador Fernández (vuelta al ruedo), José Cantero (vuelta al ruedo y una oreja), Juan Carlos Landrove (vuelta al ruedo), José María Soler, (ovación), Miguel Ángel (vuelta al ruedo), Miguel Rodríguez Miguelín (una oreja). El novillero Gómez Riestra, una oreja. Al término del paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de El Pota.


TEMPORADA 2002

Feria de La Palma

El matador de toros granadino David Fandila 'El Fandi' ha sido elegido ganador del Trofeo 'Al detalle más taurino'. El acta del jurado recalca que el galardón ha sido concedido "por la ejecución el pasado 27 de junio en el coso de as Palomas de Algeciras de los tercios de banderillas que revivieron en los aficionados algecireños nostalgia de los pares del maestro de la tierra Miguel Mateo 'Miguelín".

Domingo, 23 de junio. Novillos de Los Pilares (de excelente juego), para Octavio Chacón (ovación tras aviso y oreja con petición de la segunda), Manuel Escribano (ovación en ambos) y Víctor Nieto (palmas y vuelta). Un cuarto de entrada.

Lunes, 24 de junio. Novillos de María José Barra (de buen juego), para Juan Miguel Montoya (palmas y pitos), Salvador Vega (oreja con petición de la segunda, dos vueltas al ruedo y bronca al presidente por no conceder el doble trofeo, y dos orejas) y David Galán (vuelta tras petición, vuelta tras petición). Más de un cuarto de entrada. 

Martes, 25 de junio. El Bombero Torero (fuera de abono). 

Miércoles, 26 de junio. Toros de Benítez Cubero (flojos y desiguales), para Pablo Hermoso de Mendoza (ovación y oreja), Javier Conde (división de opiniones y ovación) y Dávila Miura (silencio y silencio). Un tercio de entrada. 

Jueves, 27 de junio. Toros de María José Barral (desiguales de presentación), para El Juli (palmas y oreja), El Fandi (oreja y dos orejas) y Alejandro Amaya (palmas y oreja). Tres cuartos de entrada. Crónica del festejo

Viernes, 28 de junio. Toros de Laurentino Carrascosa (bien presentados), para Ortega Cano (pitos y ovación), Finito de Córdoba (pitos y pitos) y Manuel Díaz El Cordobés (ovación y ovación). Un tercio de entrada. Crónica del festejo

Sábado, 29 de junio (por la tarde). Toros de Núñez del Cuvillo, para Rivera Ordóñez (cogido. Mató al toro) Morante de la Puebla (silencio en el que mató por Rivera, oreja y ovación) y Miguel Abellán (ovación, oreja y oreja). Tres cuartos de entrada. Crónica del festejo

Sábado, 29 de junio (por la noche). Corrida de rejones. Toros de Ramón Sánchez (des desigual presentación), para  Fermín Bohórquez, (palmas), Luis Domecq (silencio), Álvaro Montes (dos orejas) y Diego Ventura (ovación). Dos tercios de entrada.

Domingo, 30 de junio. Toros de Concha y Sierra (faltos de fuerza), para Juan José Padilla (oreja y oreja), José Luis Moreno (ovación y vuelta tras petición) y Daniel Duarte (ovación y ovación tras aviso). Un cuarto de entrada. Crónica del festejo

Festejos celebrados

Sábado, 23 de marzo. Toros de Joaquín Barral (de buen juego en líneas generales), para Gil Belmonte (ovación y ovación), José María Soler (palmas y palmas), Juan Repullo (ovación y ovación) y Daniel Duarte (oreja y oreja). Será él quien ocupe un puesto para la próxima feria de Algeciras.

Sábado, 2 de marzo. Festival a beneficio de la Familia de Emilio Mera. Novillos de distintos ganaderías, para Alvaro Montes (oreja), El Cordobés (oreja), Ruiz Miguel (oreja), Ortega Cano (dos orejas simbólicas), Emilio Muñoz (ovación), Javier Conde (ovación), Morante de la Puebla (oreja) y el novilleros Juan Miguel Montoya (dos orejas). Más e un tercio de entrada.


TEMPORADA 2001

Paco Dorado, empresario de la plaza

Triunfadores: Jesulín de Ubrique y el novillero Salvador Vega

Domingo, 24 de junio. Toros de Carmen y Araceli Pérez, para Francisco Ruiz Miguel (vuelta tras petición de oreja y silencio), Juan Repullo (ovación y silencio) y Daniel Duarte (silencio y silencio). Lleno.

Lunes, 25 de junio. Novillos de José Luis Osborne, para Adolfo Suárez (estocada trasera y cinco descabellos (ovación tras dos avisos) y estocada (una oreja), Juan Miguel Montoya (dos pinchazos y estocada (ovación)  y cinco pinchazos, media delantera y descabello (pitos tras un aviso) y Salvador Vega (estocada (una oreja); y estocada ladeada y descabello (una oreja).

Martes, 26 de junio. Toros de Marcos Núñez (desiguales de presentación, algunos anovillados, nobles y de juego desigual), para El Tato (saludos y ovación), Dávila Miura (saludos y oreja) y Gil Belmonte (palmas y palmas).Un cuarto de entrada.

Miércoles, 27 de junio. Toros de Gabriel Rojas (desiguales de presentación), para Manuel Caballero (silencio en ambos) Eugenio de Mora (palmas y silencio) y Miguel Abellán (silencio tras aviso y silencio). Un cuarto de entrada.

Jueves, 28 de junio. Toros de Laurentino Carrascosa (bien presentados, nobles y de poca raza), para Juan José Padilla (vuelta tras escasa petición oreja), José María Soler (ovación en ambos) y El Fandi (vuelta y oreja).

Viernes, 29 de junio. Toros de Joaquín Barral (justos de presencia, nobles y escasos de fuerzas), para Enrique Ponce (ovación y vuelta), Finito de Córdoba (ovación en ambos) y El Juli (oreja y ovación). 

Sábado, 30 de junio. Por la tarde, toros de Antonio Gavira (de pobre juego), para Joselito (saludos en ambos), José Tomás (saludos tras aviso y división) y Morante de la Puebla (silencio y pitos). Y por la noche, toros de Guardiola (poco colaboradores), para Fermín Bohórquez (palmas y silencio), Hermoso de Mendoza (palmas y silencio) y Álvaro Montes (palmas en ambos).

Domingo, 1 de julio. Toros de Manolo González (mansos y de juego desigual), para José Ortega Cano (ovación con saludos y palmas tras aviso), Jesulín de Ubrique (oreja y oreja) y Rivera Ordóñez (palmas y ovación). Saludaron montera en mano tras banderillear Antonio Caba, Carmelo y dos veces Emilio Fernández.


Festejos celebrados

Sábado, 14 de abril. Novillos de Joaquín Barral Rodríguez (correctos de presentación y de buen juego), para Curro Duarte (palmas desde el tercio en los dos), Juan Miguel Montoya (palmas y saludos desde los medios en su segundo) y Octavio Chacón (que debutaba con caballos, dos orejas y oreja). Sale a hombros.

Sábado, 6 de enero. Festival benéfico. Toros de Manolo González, para José Cantero (palmas y palmas), Diego Ramos “El Merlo”, que se retiró definitivamente de los ruedos (dos orejas), Alfonso Romero (oreja), Antonio Fernández (oreja) y Corruco de Algeciras (oreja). Un cuarto de plaza. Recaudación del festival: Ayuntamiento de Algeciras 300 000 ptas. Donativo del ayuntamiento de Los Barrios, 50 000 ptas. Donativo anticipados, 950 000 ptas. Donativo en la plazas156 500 ptas. Donativo de venta de carnes, 427 500 ptas. Toral de la recaudación: 1.884 000 ptas.

Sábado, 23 de diciembre. Festival benéfico. Toros de Manolo González, para José Cantero, Diego Ramos “El Merlo”, que se retira definitivamente de los ruedos, Miguel Ángel, Antonio Gómez Riestra, Salvador Fernández y Corruco de Algeciras. Suspendido por la lluvia.


TEMPORADA 2000
PLAZA DE LAS PALOMAS
Feria Real

FERIA DE LA PALMA

Sábado 12, de agosto. Novillos de Hnos. Rubio Martínez, para los novilleros locales Juan Repullo, Daniel Duarte y Gómez Riestra.

Domingo 13, de agosto. Novillos de Torremilla, para Juan Miguel Montoya, Salvador Vega y Juan Gallardo.

Lunes 14, de agosto. Rejones. Novillos de Alonso Moreno, para Javier Buendía, Curro Bedoya y José Luis Cañaveral.


FERIA REAL
Del 25 de junio al 3 de julio
resultados, carteles, crónicas de los festejos...

Domingo, 25 de junio. Ópera Carmen.

Lunes, 26 de junio. Toros de Gabriel Rojas (justos de presencia, bajos de casta y fuerzas, nobles y sosos), para Espartaco (palmas y silencio), Dávila Miura (oreja y oreja) y Miguel Abellán (oreja y palmas), (televisada). Crónica de la prensa.

Martes, 27 de junio. Toros de Criado Holgado (muy bien presentados, de juego desigual), para Juan Carlos Landrove (cogido tras un aviso, y dos avisos más cuando Muriel intentaba matarlo, siendo apuntillado en el ruedo tras el tercer aviso), Juan Muriel  (silencio tras aviso, silencio y silencio tras un aviso) y José María Soler (saludos y silencio). 

Miércoles, 28 de junio. Toros de Puerta Hermanos (cómodos de presencia, justos de fuerza, nobles), para Enrique Ponce (oreja, aviso y oreja), Finito de Córdoba (ovación y palmas) y Manuel Díaz "El Cordobés" (oreja; petición y ovación).  

Jueves, 29 de junio. Toros de Manolo González (de juego variado), para Curro Romero (estocada delantera (palmas); y pinchazo y media (ovación tras petición insuficiente de oreja), Manuel Caballero (gran estocada (dos orejas); y buena estocada (una oreja con petición de otra) y Morante de la Puebla (pinchazo hondo y cinco descabellos (palmas tras aviso); y dos pinchazos, estocada y descabello (ovación de despedida). 

Viernes, 30 de junio. Toros de Joaquín Barral (aceptablemente presentados, justos de fuerzas y de buen juego), para José Miguel Arroyo "Joselito" (estoconazo fulminante (oreja con fuerte petición de la segunda), José Tomás (tres pinchazos y estocada (ovación) y El Juli (pinchazo, media y cinco descabellos (palmas); pinchazo y estocada (dos orejas). La plaza registró lleno. Crónica de la prensa.

Sábado,  1 de julio (por la tarde). Toros de Marcos Núñez (complicados), para José María Manzanares (ovación y leves pitos), Julio Aparicio (silencio y pitos) y Ángel Estella (oreja y ovación). Crónica de la prensa.

Sábado, 1 de julio (por la noche). Corrida de rejones. Toros de Ramón Sánchez, para Buendía, Fermín Bohórquez, Martín González Porras, Andy Cartagena, Diego Ventura y Álvaro Montes

Domingo, 2 de julio. Toros de Guardiola, para Gil Belmonte (silencio y vuelta), Francisco Barroso (aviso y vuelta) y José Antonio Ortega (aviso y palmas)  

Lunes, 3 de julio. Novillada con picadores. Novillos de Cayetano Muñoz, para Juan Repullo, Adolfo Suárez, Curro Duarte, Daniel Duarte, Gómez Riestra y Juan Gallardo.


FERIA REAL 1999
150 años de la feria
CARTEL, RESULTADOS Y CRÓNICAS

Domingo, 27 de junio. Reses de Manolo González (nobles y manejables), para Emilio Muñoz (silencio y oreja), Javier Conde (oreja y ovación) y Carlos Pacheco (oreja y silencio tras aviso). Un cuarto de entrada. Crónica de Diario de Andalucía

Lunes, 28 de junio. Toros de Espartaco, para Pepín Liria (ovación en ambos), Miguel Abellán (dos vueltas y dos orejas) y Gil Belmonte (ovación en ambos). Crónica de Diario de Andalucía

Martes, 29 de junio. Reses de María Luisa Domínguez Pérez de Vargas (destacaron en la suerte de varas), para Tomás Campuzano (ovación y oreja), José Luis Bote (silencio tras aviso y pitos) y José Antonio Ortega (palmas y silencio). Un cuarto de entrada. Crónica de Diario de Andalucía

Miércoles, 30 de junio. Cuatro toros de Manuel Alvarez (flojos y mansos en general), y otros dos astados del hierro de Villamarta; para Litri (pitos en ambos), Finito de Córdoba (oreja y ovación) y Dávila Miura (oreja y palmas). Crónica de Diario de Andalucía

Jueves, 1 de julio. Reses de Diego Puerta, para Curro Romero (palmas y bronca), Javier Conde (ovación y división) y Morante de la Puebla (ovación y oreja). Crónica de Diario de Andalucía

Viernes, 2 de julio. Espartaco, El Cordobés y Francisco Rivera Ordóñez (Tornay). Crónica de Diario de Andalucía

Sábado, 3 de julio. José Tomás, El Juli y el local José Martín Soler, que tomará la alternativa (Joaquín Barral). Crónica de Diario de Andalucía

Domingo, 4 de julio. Fermín Bohórquez, Pablo Hermoso de Mendoza, Paco Ojeda y Alvaro Montes (Diego Puerta). Crónica de Diario de Andalucía

Lunes, 5 de julio. Toros de Miura para Ricardo Ortiz, Juan Carlos Landrove y Juan Carlos García. Crónica de Diario de Andalucía


CRÓNICAS DE LOS FESTEJOS

Crónicas de los festejos

El País. Lunes, 1 de julio´2002. La emoción de un toro

Bastó que saliera un toro para poner las cosas en su sitio; nada más salir el primero, serio, hondo, con trapío y pitones, concitó la atención y el respeto del público. Padilla lo recibió con dos largas cambiadas de rodillas, pasándose los pitones muy cerca. Le hicieron la carioca en la primera vara y en la segunda demostró que, aunque mentiroso, era toro. Mentiroso por su blandura de remos, porque acometía con la cabeza alta tardeando, pero toro porque imponía respeto con su sola presencia, dándole una relevancia especial a cualquier cosa que se le hiciese. Padilla lo hizo: fue extraordinario el tercer par, de dentro a fuera, cuadrando en la cara y apoyándose en los palos.

El núcleo de la faena se compuso de cinco pases de rodillas en tablas y dos series con la derecha, jugándosela limpiamente, aguantando una enormidad y poniendo a los tendidos en tensión. No dio resultado la prueba con la izquierda y sobró el último intento con la derecha; mató de una estocada caída y el público supo apreciar la dificultad y el valor de lo auténtico.

Los dos siguientes toros no tuvieron nada que ver: despuntados al uso y con hechuras livianas, inválido el segundo. Moreno se parapetó encorvado tras el pico y Daniel Duarte hizo ostentación de sus naturales dudas y de su poco oficio. Los kilos del cuarto no justificaban su pertenencia a la misma especie que el primero; tuvo cierta nobleza que puso de relieve las carencias de Padilla, que en el primero habían pasado inadvertidas ante el riesgo de una lucha cierta. El quinto era serio por todos los lados menos por las puntas de los pitones. Fue un ratero, que planteó peligro evidente sin grandeza, pues no es lo mismo el navajeo que la esgrima. Moreno lo intentó muchas veces y lo consiguió pocas.

Duarte apuntó algunos muletazos de buen trazo si bien faltó el sentido de la unidad para que hubiera faena.


El País. Domingo, 30 de junio´2002. JUAN ORTEGA. Lesión de Rivera Ordóñez

Rivera estaba confiado ante su primer enemigo, más bien le daba poca importancia al torearlo por naturales o, mejor, al llevarlo a su aire sin someterlo: la cogida fue rápida y seca, lo buscó en el suelo y allí le produjo el daño. Sufrió una luxación en el codo derecho y fue trasladado al hospital de Punta Europa para ser sometido a estudio, ya que no se desestimaban posibles complicaciones.

Accidentes apartes, la tauromaquia moderna está trufada de arcanos de difícil explicación: la corrida de Núñez del Cuvillo fue birriosa, pobre de cabeza, anovillada, de poca fuerza, o sea, aparentemente pensada para hacerle la vida agradable a los toreros. Pues no, porque los toretes eran inciertos, tenían un punto de genio y carecían de fijeza, por no hablar de nobleza y mucho menos de bravura. No es que estuvieran pregonaos, pero formaban un amasijo de querencias inconcretas capaces de despistar a unos matadores que están por lo bonito más que por lo reñido.

El segundo -se corrió el turno y correspondió a Abellán- se partió el pitón izquierdo al caerse a principo de faena. El cuarto era un boyancón manso carente de hechuras que se hacía el despistado para coger de improviso al torero que, prendido y por los aires, se libró al no hacer carne el pitón. Estuvo trabajador y valiente.

El sexto lucía una embestida contradictoria, pues se desentendía del objeto al que aparentemente pretendía acometer. Había que haberlo dominado en su terreno en vez de cederlo quedándose en las afueras, dando a elegir entre bulto y muleta. Con tal desazón, hubo algún pase suelto mientras quedó toro y poco más. Tampoco es fácil entender la actitud de Morante, al que le vino grande un tercero sin importancia al que sólo le sacó detallitos sueltos, ligado con carreras, mientras que, ante la salida del quinto, se quedó impávido entre los pitones para ligarle las mejores verónicas. Era utópico pensar que el toro iba a llegar en condiciones al último tercio, que comenzó sentado, por lo que allí se fastidió el pasodoble.


El País. Viernes, 28 de junio´2002. JUAN ORTEGA. Toros mediáticos

Afortunadamente, cerraron el infierno y evitaron que nos encontrásemos allí juntaletras y predicadores porque tamaña felonía no se paga con 30 años de silla eléctrica. El buen José, con uniforme azabache de artista, anduvo al trote ante el primer cojo, al que trasteó rápidamente por la derecha y despidió velozmente por el otro lado, para terminar matando en huida y descabellando nueve veces. En el cuarto, que aparentaba posibilidades antes de acabar en chiqueros, dio pena ver a quien ha sido grande pasar las fatiguitas de la muerte para robar unas series rápidas, rozando la impotencia y el ridículo, cuando no cayendo de lleno en ellos.

Finito, también enfundado en azabache, fue muy aplaudido al veroniquear a un cojo que dejaba en el albero huella patente de su defecto y que se tiró al cuello del equino en un único encuentro; percatado de este detalle, la faena duró tres minutos, lo necesario para quitarse de encima el posible disgusto, que también estuvo a punto de sufrir Antonio Manuel de la Rosa en el quinto, víctima de su alarmante baja forma física. Finito enseñó el muestrario de precauciones, desde la distancia, adobado con técnica; puede que, como se dice ahora, lo sobara pero, desde luego, no lo toreó. Tampoco lo mató, aunque lo pinchara tres veces. Al tercero, con el método de la carioca, le endilgaron una vara cobarde, ventajista, cruel y bárbara. Si el toreo, como el cante, se dice, El Cordobés lo tartamudea hasta que las ranas croan. Pasó de pico, que no de muleta, al buey lidiado como sexto toro, y allí no pasó nada.

Tan escaso bagaje artístico contrasta con el mediático, ya que se trata de tres diestros que llenan de rosa las revistas. Público, ayuntamiento y televisión invierten su dinero como quieren, aunque sólo el primero no tiene que dar cuentas a nadie. Puede que prime el antihéroe que muestra sin rubor sus vergüenzas, pero eso no tiene que ver con la fiesta, por muy mediática que sea la faena.


El País. Viernes, 28 de junio´2002. JUAN ORTEGA. Vuelta al ruedo en banderillas

Hay que ver al Fandi ahora que está tierno: posee corazón, constancia, valor y cabeza. Y hasta cierta dosis de arte, como demostró toreando a la verónica de pie, después de haberlo hecho valientemente de rodillas y antes de ganar la partida a El Juli en banderillas. Volvió a significar el soplo de aire en medio del estercolero en el quinto, ya que ha venido de Madrid con el título de torero y a fe que hace buen uso de él: serio y variado con el capote, portentoso en banderillas, demostrando un conocimiento de terrenos que le permite encontrar toro siempre, cuadrando a ley. Vino a dar la vuelta tras cumplimentar el tercio, precisamente en la tierra de Miguelín. No tuvo toros para la muleta.

Tampoco hubo toro en los turnos que correspondieron a El Juli: un par de ridículos novillos cojitrancos ante los que el madrileño hizo olvidar su antigua casta, ayer vulgaridad, dándose aire y fachenda como si hubiera descubierto América. Cierto es que este material ha mandado a la cama a las figuras, pero no es menos extensa la nómina de los demás accidentes laborales.

Alejandro Amaya, posiblemente, pretenderá llegar a figura. De momento, sólo frío y soso figurante.

Ya hace años que el tinglado amenaza con venirse abajo, pero ahora nadie puede aguantar su estrépito. Me niego a identificar esto con la fiesta de toros y, al acordarme de los que han sido, veo traicionada su memoria, puesto que la grandeza del juego de la verdad se ha cambiado por un ballet abusivo y mortecino de dudoso gusto. Los toros no son excepción, sino confirmación, de cómo en esta sociedad reina la apariencia y vale todo, siempre que lo justifique el beneficio. Claro que, cuando pilares institucionales como la FIFA y la Iglesia están como están, tampoco nos vamos a rasgar las vestiduras por cuatro puercos toros.

Lo malo va a ser cuando el negocio se agote porque se pase la moda. Mientras tanto, acto social sin burbujas.

El Mundo. CARLOS CRIVELL. Edición del 2 de julio´2000Artistas sin duende

La fiesta de Algeciras fue mala sin paliativos. Malos toros y desganados toreros. Se salvó el nuevo matador algecireño Angel Estella, que a falta de calidad en su toreo, puso voluntad en todo momento. Lo que hizo el nuevo matador de toros salvó la tarde en la que los artistas Manzanares y Aparicio se mostraron como suelen estar los toreros inspirados en los días en los que no hay muchas ganas de torear.

Manzanares sólo dejó unos muletazos de cierto gusto a su primero. Lo demás, fue un quiero y no puedo en el que naufragó de forma lamentable. Con el cuarto ni siquiera lo intentó. El toro no fue malo, fue simplemente un animal chico y de poca casta. Quien dio un verdadero concierto en negativo fue Julio Aparicio. La inspiración no llegó al torero sevillano. Lo que pasó en el quinto fue propio de torero artista en tarde de espantá. No cabe una actuación de mayor miedo y desconfianza.

Al lado de estos artistas sin duende, Angel Estella parecía el mismísimo Espartero. No está dotado de especiales cualidades este nuevo diestro, pero pone voluntad, en ocasiones torea relajado, y logró ligar dos tandas en el sexto que fueron el punto culminante de su tarde.

Le cortó una oreja al del doctorado, más bien un regalo del paisanaje, y pudo cortar trofeos en el último, pero esta vez la espada le jugó una mala pasada.

El final de la corrida fue la expresión del descontento del público, que esperaba ver a Manzanares y a Aparicio en otra órbita diferente. Ayer en Algeciras, tocaron bastos.

Con relación a Estella, su futuro como torero es complicado, como el de cualquiera que empieza, pero al menos, este joven tiene un título universitario que con toda seguridad le podrá salvar de las contingencias que le depare el complicado mundo de los toros.

Sustituciones.- Los diestros Gil Belmonte y Juan Antonio Ortega sustituirán esta tarde a Luis Francisco Esplá y El Fandi, respectivamente, en Algeciras. De este modo, el cartel queda cerrado con la presencia de Juan José Padilla y los astados de Guardiola.


El Mundo. CARLOS CRIVELL. Edición del 1 de julio´2000Repertorio torero

Era la corrida de la feria. Así lo entendió el público, que llenó por primera vez el tendido del coso algecireño. No sólo volvía Joselito, sino que encontraban los dos toreros de mayor tirón del momento: José Tomás y El Juli. Lástima que una corrida tan esperada se jugara sin toros.

Joselito apareció en la plaza de Las Palomas muy asentado y variado con el capote. Alternó la verónica clásica con las chicuelinas, igual que las gaoneras con las saltilleras. Sus labores de muleta tuvieron un denominador común: las desigualdades de las dos faenas. Alternó pases rematados de buen gusto, junto a muchos de ellos enganchados y destemplados.

Al insulso primero le llegó a perder el respeto, de tal forma que fue enganchado sin consecuencias. Al cuarto, mejor toro en conjunto, lo toreó con la diestra, mientras volvió a los enganchones al torear al natural. Lo más contundente del madrileño fue, una vez más, su espada. De ahí se entiende que cortara dos orejas a un lote noble y pastueño.

Si hablamos de emoción, ésta la puso José Tomás en el segundo. Con un valor a prueba de toros con problemas, Tomás toreó al natural en su más amplia extensión de la palabra. Los pases de alto voltaje lograron encandilar a la plaza, que rugió de emoción al verlo citar muy cruzado y pasarse el toro por la faja. Fue una labor muy seria que se quedó sin trofeos por culpa de la espada. El quinto se acostó por la derecha. En un quite ceñido por gaoneras cogió al madrileño. La plaza estaba estremecida por la firmeza del torero, que volvió a torear al natural otra vez de forma pura, pero el toro no admitió más que algunos pases. José Tomás sigue siendo un seguro de emoción.

El Juli estuvo en su línea habitual. Dio largas cambiadas de rodillas, puso banderillas de forma rápida, siempre por el pitón derecho y realizó dos faenas de corte diferente. Más breve la del tercero, que se paró pronto. Los muletazos resultaron embarullados. Con la espada falló de forma clamorosa.

El sexto era un novillo noble. El Juli puso en marcha la maquinaria de su tauromaquia e incluso le llegó a perder el respeto a un toro muy chico y muy noble. El comienzo fue explosivo toreando al natural de rodillas. La contundente estocada final dio paso al triunfo y a las dos orejas.


El Mundo, CARLOS CRIVELL. edición del 27 de junio´2000. Tres orejas sin posible historia

 Hasta la merienda, rito sagrado en Algeciras, la corrida no había tenido más argumentos que la decisión de los jóvenes Dávila Miura y Abellán ante dos toros sin fuelle ni clase.

El momento de más interés lo firmó el sevillano, que mató de forma espléndida al segundo. Fue de las estocadas que bien valen una oreja. Su faena había sido de dominio y poder sobre el pitón más tratable del toro de Rojas, el izquierdo, ya que por el lado diestro se coló y buscó el bulto.

Si la oreja de Dávila tuvo alguna explicación, la que cortó Miguel Abellán al tercero como secreto del sumario. Lució mucho con el capote, en largas cambiadas y verónicas de buen corte, dio pases y más pases a un toro bondadoso. No hubo clamor. La estocada imperfecta se midió con benevolencia y le regalaron una oreja.

Espartaco ha vuelto a los ruedos. Con el primero, sin clase ni bravura, el de Espartinas estableció un pacto de no agresión mutua. Ni se metió en su terreno ni el toro le molestó. Fue una faena insípida a un toro casi inexistente. El cuarto sí quería pelea. Tal vez en otros tiempos, el poderoso Espartaco hubiera sometido en el centro del ruedo a este toro, mansito y problemático.


diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOS. Edición del 28 de junio´99. Tarde de escaso contenido

Decepcionó la primera corrida de la Feria Real, con un encierro de Manolo González y González Sánchez–Dalp –dos hierros distintos pero la misma sangre– que apenas dejó alguna posibilidad, siendo benevolos, en un par de astados –segundo y cuarto–, desigualmente presentados también, con más de lo malo que de lo bueno. Paula se cayó del cartel con parte médico de por medio y entró Carlos Pacheco. Con tal material, los toreros se contagiaron de la frialdad del escaso público y del descastado encierro y, de forma generosa, se llevaron cada uno una oreja en el esportón.

El primero de Emilio Muñoz fue uno de esos mansoso que cantan su condición desde que asoman por chiqueros. Así, se emplazó en los medios, sin obedecer a ninguno de los capotes que los miembros de la cuadrilla del torero trianero le exhibían desde las rayas del tercio. Emilio, muy decidido, no quiso que ningún peón se lo parara, sino que él mismo salió hasta los medios para tocarlo con el capote. La reacción fue la prevista: frenarse, regatear, pararse y salir huyendo. En un síntoma más de su estado de mansedumbre derribó en la primera vara en un arreón. Hubo de ser picado en la querencia de chiqueros en diversas entradas. En la muleta, Emilio lo macheteó por la cara brevemente y lo pasaportó de pinchazo y estocada al encuentro. Mientras el toro agonizaba el torero respondió airadamente a diversos sectores de la plaza que le recriminaban algo más de decisión. Emilio se quejaba en el callejón y sólo repetía: "Dos meses y medio sin torear, un toro muy manso, al que recibo en los medios, con el que doy la cara en la muleta y lo mató con dignidad... ¿y esto?".

Noble fue su segundo de lote, un astado de escasa presencia que salió renqueante de una extremidad, de la que, aunque mejoró, no se recuperó totalmente. Emilio lo llevó templadito en la franela, en una faena que fue creciendo en calidad, sobre todo en algunos naturales. Afarolados y algún remate con sabor belmontino remataro su labor, matando de estocada baja que asomó y estocada fulminante. Se le concedió una oreja y se aplaudió al toro en el arrastre de las mulillas.

Javier Conde se inspiró en el segundo, un astado con el hierro de González Sánchez–Dalp que fue noble aunque no terminó de humillar. El malagueño, dentro de su estilo, dejó buenos muletazos, sobre todo en la primera fase del trasteo, porque en la segunda usó con mayor profusión su amplio repertorio de adornos. Destacaron los pases de pecho, muy peculiares, dándole la espalda completamente al astado. El torero, en ese exorno que acompaña a sus labores, dejó oir varias veces al iniciar una tanda un "señores, a ver si se torea así", quizá intentando emular la frase de Curro en la Feria de Abril del pasado año cuando, en una de sus mejores tandas, dijo a los más cercanos "a ver si es así de verdad". Claro que el Faraón sólo lo dijo una vez y cuando estaba en medio del trasteo, y no vendiendo el producto antes de enseñarlo. Mató de estocada y un descabello y cortó una oreja.

Quedó inédito en el quinto, porque en el último par de banderillas cayó al albero y se partió completamente una pezuña, no quedándole otra opción que entrar a matar.

Carlos Pacheco, que se había quedado fuera de la Feria pese al ofrecimiento del empresario a que matase la de Miura dada la insistencia de su apoderado, entró en el cartel de ayer para cubrir la baja del anunciado Rafael de Paula, que presentó parte médico aquejado de un proceso estomacal. Pacheco lo recibió de rodillas, algo que es habitual en este torero de La Línea. El toro, con un fondo de mansedumbre, lo arrolló en uno de los lances y le dejó una herida en el cuello, algo que no encogió su ánimo, sino más bien lo impulsó más, con lances enrabietados. El astado fue mejor por el pitón izquierdo; por el derecho tenía escaso recorrido, parándose. Sacó buenos naturales, pero de uno en uno, porque el animal no repetía al toque y era complicado ligar. Terminó la aseada faena con molinetes de rodillas y mató de certera estocada, cortando una oreja.

El sexto fue complicado. Escaso de fuerzas de los cuartos traseros, el astado se puso a la defensiva, mirandioy midiendo al torero; reservón además. Pacheco lo muleteó por la cara con dignidad y montó la espada. Francisco Mateos


diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOS. Edición del 29 de junio´99. GOLPE DE TIMÓN DE ABELLÁN

La segunda corrida de la Feria algecireña tampoco terminó de levantar el vuelo, por mucho que se llame –extraoficialmente– de Las Palomas. Sólo hubo un toro que no puede esconder el descastado encierro de Espartaco. Fue el quinto, al que le dio fiesta un decidido Miguel Abellán al que el presidente le había denegado, pese al clamor popular, una oreja en su primero; en este no tuvo más remedio que concederle dos. El resto, el valor y la sinceridad de Liria, y la entrega del local Gil Belmonte.

Recibió con buen trazo en las verónicas Pepín Liria a su primero, un astado manso y huidizo que rehusó cualquier tipo de pelea con los engaños que le ofrecían. Liria, que sabía que por tal condición podía haber problemas para que quedara bien picado, dejó que le dieran fuerte en dos puyazos, sangrando abundantemente el ejemplar de Espartaco. Aun así, el toro tuvo fuerzas más que suficientes, y ni tan siquiera las gastó, ya que en ningún momento se entregó, emplazándose en los terrenos de sol, en las barreras del tendido 10, no por otra razón que la de buscar un lugar en el que apenas le molestaran. Pero no sabía el animal que sí él era pesado en su empeño de embestir y salir suelto de los muletazos, más pesado era Liria, que se dejó media garganta con las voces que se obligó a entonar para llamar la atención del burel. Faena meritoria, dejándole la muleta puestecita muy cerca de la cara para poder robarle los muletazos, sobre todo por el derecho. Precisó del manejo del descabello.

Complicado el cuarto, andarín, incierto y reservón, aunque no se viera de forma evidente. El torero se lo trabajó mucho, en una labor sorda que fue de menos a más. Y eso que el toro tuvo un comportamiento cambiante. En la primera mitad fue mejor por el izquierdo y apenas admitía alguno por la derecha; en la segunda fase del trasteo ocurrió al contrario. La parte final de su labor se basó en un toreo de cercanías. Falló con los aceros y casi suena un segundo aviso.

El madrileño Abellán tuvo por delante a un astado noblote pero que no transmitió demasiada emoción. El madrileño, que lo recibió con sendas largas cambiadas en el tercio, firmó una seria actuación, pasándoselo por los dos pitones, aunque dejó los mejores momentos al torear con la diestra, poniendo la emoción que le faltaba al toro. Mató de buena estocada y el animal vendió cara su muerte, manteniéndose en pie durate una larga agonía, lo que provocó los aplausos del público por la espectacular forma de derrumbarse. Cuando todos creíamos que se concedería la oreja –la petición era mayoritaria sin discusión–, el presidente se quiso poner duro –quizá porque le estaban viendo por la televisión– y se erigió en protagonista al denegarla, aunque alguien entendió que, aunque ya arrastrado el animal, se había otorgado y sacaron una oreja del desolladero que el delegado se encargó de retirar y arrojarla al suelo del callejón. La gente, en compensación, obligó a Miguel Abellán a dar dos ovacionadísimas vueltas al ruedo. A ver si los mismos criterios de exigencias los sigue manteniendo con las figuras y los toros que estos lidian.

El quinto fue, sin duda, el mejor, noble y repetidor, colaborando con la decisión y las firmes ganas de Abellán, que cuajó una buena faena por ambos pitones, con torerísimos recortes para cerrar las tandas. Muy quieto y muy de verdad, temple y cadencia en los muletazos, además de una buena estocada, no dejaron más opción a que el presidente ahora sí que no tuviera más remedio a conceder el doble trofeo ante unos tendidos vestidos de pañuelos blancos.

El tercero fue complicado porque no era fácil cogerle el sitio para poder hilvanar los muletazos, con escasa casta, sosote y sin terminar de repetir. El local Gil Belmonte –triunfador de la Feria Real del pasado año– firmó una faena de entrega y voluntad pero con altibajos, con enganchones y algún desarme. Tampoco el de Espataco se lo puso fácil. Dejó alguna tanda más compacta por el derecho. Mató de buena estocada.

Variado y muy entregado con el capote, aprovechó en la muleta al toro mientras éste se iba apagando. Noble y con son, pero venido a menos en fuerzas, lo que hizo que se defendiera con cabezazos al rematar los muletazos de las últimas tandas. Más compacto ahora el diestro, que se quedó sin trofeo, pese a la petición, por decisión presidencial. Francisco Mateos


diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOS. Edición del 30 de junio´99 UNA OREJA QUE SUPO A POCO

Sigue la Feria Real sin terminar de remontar el vuelo. El público no responde a los carteles. Y es que parecen muchos festejos nueve corridas y dos novilladas con picadores para una afición como la algecireña. Aún no se ha pasado del cuarto de plaza en lo que llevamos de Feria Real. Bien es cierto que los carteles de mayor tronío en cuanto a su composición están por venir a partir de esta tarde, pero ya han pasado nombres importantes del actual escalafón. Y en lo artístico apenas se ha conseguido algo. Ayer, los espadas no terminaron de aprovechar la corrida de los pedrajas de Guardiola, que si bien no fue para tirar cohete, sí que alguno mereció mejor tratamiento. Tomás Campuzano se llevó el mejor lote y se conformó con una única oreja. José Luis Bote decepcionó en su debut algecireño. Y el juvenil José Antonio Ortega acusó la falta de rodaje y no sacó el adecuado partido, sobre todo, del tercero de la tarde.

Animoso se mostró Tomás Campuzano con el capote ante un toro noble, que fue mejor por el pitón izquierdo y que humilló con cierta calidad, aunque no terminó de repetir con emoción. El veterano diestro, que este año se despide de los ruedos, estuvo correcto, aunque debió estar un poco mejor, sacar más jugo de este primero de la casa Guardiola. Mató de dos pinchazos y estocada caída.

El cuarto, que brindó al público al ser su último toro que estoqueba en esta plaza, le dejó que le hiciera muchas cosas, noble y repetidor. Tomás se encontró más a gusto por el pitón derecho, aunque el izquierdo también era más que potable. Variedad en el trasteo de Campuzano, con unos muletazos más profundos y otros aliviándose. Mató de estocada y un golpe de descabello.

Debutaba en el coso de Las Palomas el madrileño José Luis Bote, premio con el que Paco Dorado –empresario del coso y que aún no ha hecho acto de presencia en esta plaza al estar recuperándose satisfactoriamente de un aparatosísimo accidente de tráfico– quiso recompensar las buenas actuaciones del torero esta temporada, sobre todo sus triunfos en Madrid. Lanceó con gusto a pies juntos al segundo de la tarde, aunque el final quedó deslucido porque el pedraja comenzó a renquear de una pata, siendo protestado por algún sector. Exhibió mucho celo en el caballo, durmiéndose en el peto. En la muleta fue incierto, reservón y mansito, desparramando la vista, deslucido. Lo intentó Bote, que le robó muchos muletazos, pero faltos de emoción y contenido por las condiciones del astado. El torero fue sincero hasta para hacer cesar la interpretación del pasodoble, porque aquello no tenía demasiado sentido. Tuvo que perfilarse con la espada con el toro completamente aculado en las tablas de toriles. Con tantas dificultades para poder finiquitarlo falló varias veces y sonó un aviso.

Decepcionó el madrileño en el quinto de la tarde, en el que se inhibió ante un animal que acudió bien al caballo y no mostró tantas complicaciones como pareció ver José Luis Bote, que se limitó a tocarlo brevemente y a finiquitarlo con bastantes precauciones. Los algecireños, y eso que esta plaza es amable con todos los integrantes del espectáculo taurino, se enfadó con él.

José Antonio Ortega estuvo muy dispuesto de salida con el capote, así como en el quite por chicuelinas tras la primera vara. Entró el ejemplar de El Toruño con mucha alegría y prontitud al caballo en las dos varas. Después, con la muleta, ante un animal que desarrolló cierta sosería aunque se dejó hacer el toreo, el diestro de Los Barrios acusó la falta de rodaje con una labor sin unidad, deslabazada, con acusados altibajos, aunque la voluntad del muchacho presidió cada uno de sus muletazos.

En el sexto se volvería a repetir la misma historia, con un torero al que aún le faltan las tablas necesarias para aprovechar las condiciones positivas de sus oponentes, aunque tampoco este postrero animal tuvo mucha chicha. Se alargó con la espada y sonó un aviso. Francisco Mateos


diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOS, edición del 1 de julio´99. APUNTES DE FINITO Y DÁVILA

Dos orejas fue el balance de la corrida de ayer en la cuarta corrida ferial –quinto festejo del abono continuado–, una por coleta para Finito de Córdoba y Dávila Miura. Los toros de Herederos de Manuel Ávarez, que el año pasado dieron un mal juego, tampoco se prestaron al lucimiento este año. Precisamente por el fracaso en la edición anterior no se entiende por qué volvieron a anunciarse en esta nueva ocasión. A los dos menos descastados, que tampoco fueron nada del otro mundo les cortaron una oreja, como queda dicho, el cordobés y el sevillano. El otro andaluz del cartel, el onubense Litri, naufragó sin rumbo en el albero de esta plaza del Estrecho.

El primero de la tarde llevó la cabeza por las nubes en los primeros compases de la lidia. Además, Litri hizo en el callejón la observación de que el toro no veía bien por un pitón. Este astado de Herederos de Manuel Álvarez tampoco tenía demasiada fortaleza física y rodó como una peonza varias veces en el albero. A pesar de las incesantes protestas del público, el presidente cambió el tercio y sólo cuando ya tenía un par de banderillas en el lomo se decidió a devolverlo. Al final, ante la inoperancia de los cabestros, fue apuntillado desde un burladero. El sobrero era del hierro de Villamarta y tuvo brusquedad, siempre a la defensiva y tirando hachazos. Litri, con un toro con estas características y que no humilló nunca, no dio el paso firme al frente y se limitó a doblarse por bajo con él , lo que provocó el enfado del respetable, que le pitó tras despacharlo.

Peor estuvo si cabe en el cuarto, un astado que se defendía pero que no debió ser el obstáculo tan insalvable que pareció ver en este astado Litri, que tomó sus muy amplias precauciones, además de permitir que le dieran de lo lindo en el caballo. Breve macheteo por la cara y matar aliviándose, teniendo que utilizar el descabello varias veces. Aunque se llevó el peor lote, el torero está atravesando un mal momento.

El segundo, un remiendo de la ganadería de Villamarta, tuvo cierta nobleza, aunque en ocasiones se vencía para los adentros, lo que provocó algunos lógicos enganchones en la muleta de Finito de Córdoba. El diestro cordobés se centró en el primer tercio más por la diestra, para después darse cuenta de su potable pitón izquierdo, por el que exprimió los naturales que tenía, con más y mejor temple, con calidad cuando el toro terminaba de rematar el viaje, alargando entonces el brazo. Mató de pinchazo y estocada y cortó una oreja.

El quinto salió ya templadito desde chiqueros, con las fuerzas más que medidas. Ello facilitó los buenos y cadenciosos lances de Finito en el recibo con el capote a la verónica clásica. Después entró en diversos arreones al caballo del picador, aunque salió suelto y distraído. Quedó con una suave embestida, pero le faltó repetir más. Juan lo llevó con mimo, sin someterlo, en un trasteo correcto aunque de escasa emoción sino es por la belleza estética del trazo de algunos de sus muletazos.

Dávila Miura, uno de los toreros jóvenes que el año pasado dejó mejor impresión en su paso por esta Feria Real, mató por delante al primer toro del hierro titular que por fin se lidió completo. No tuvo demasiadas fuerzas, siendo picado en una única ocasión y sin apretar demasiado, aunque al final aguantó el trasteo del torero con cierto son en la embestida. Todo cuanto hizo el diestro sevillano estuvo presidido por la seriedad y las buenas maneras, además de un inteligente planteamineto de faena. Brindó a Litri, quizá porque podía ser la única vez que compartiera cartel con el diestro onubense este año y no quería dejar de dedicarle un toro al compañero que se marcha del toreo activo a finales de la presente temporada. Siempre en torero, con naturales largos y muy poderosos, logrando incluso ligarlos y rematar con los dobles de pecho. Se complicó el burel para buscarle la igualada, pero ello no enfrió el buen tono de lo realizado con la muleta por Eduardo, que finalmente lo cazó al encuentro de una buena estocada, cortando una oreja.

El se corrió en sexto y último lugar del hierro titular fue un toro muy insulso, sin emoción alguna ni nada positivo, sin casta, con el que nada pudo hacer el torero de Sevilla, más que mostrar su voluntad de agradar y estar digno con semejante ganado tan deslucido. Francisco Mateos


 diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOSFRANCISCO MATEOS, edición del 2 de julio´99 EXQUISITEZ DE MORANTE

Mal acaba lo que mal comienza. Bueno, menos mal que al final lo arregló algo Morante en el sexto con su toreo exquisito. La corrida de las sustituciones, de las extrañas sustituciones más bien, deparó decepción, sobre todo por el juego de los astados de Diego Puerta y Puerta Hermanos, un conjunto de animales descastados y de escasas condiciones positivas para el toreo, con la excepción del último. Casi como suele ocurrir en los corrales con los veterinarios cuando estos rechazan reses y el empresario de turno tiene dificultades para poder cerrar la corrida y ha de echar mano de otros hierros, Paco Dorado tuvo numerosos problemas para poder cerrar la corrida de ayer... pero por falta de toreros. Ponce, inicialmente anunciado, prefirió ir a la boda de Raúl, según declaraciones de Dorado, muy molesto con el valenciano. Anunció la presencia, entonces, de Ruiz Miguel, que reaparecería solo para esta ocasión. En la mañana de ayer presentó parte médico y al final anunció a Javier Conde.

El primer astado de Diego Puerta fue de nula condición. Con capote le fue imposible a Curro Romero poder estirar su menudo capote, sin fijeza. Al entrar al caballo se abrió el pitón derecho como una verdadera flor al derrotar en el peto; incluso desde el callejón se podía ver hasta cómo le salía algo de sangre. En la muleta no hubo nada de nada, porque el animal tenía nulas fuerzas. Tan pocas que hasta llegó a echarse en el albero y los peones hubieron de levantarlo a punta de capote. Curro se limitó a estar por la cara con la mínima dignidad que cabía y pasaportarlo con rapidez. La gente le apludió al retirarse al callejón.

En el cuarto ocurrió algo muy parecido, un astado descastado que no tenía demasiadas fuerzas –y las pocas que tenía se encargaron de menguarlas en el caballo bajo el consentimiento del Faraón– con el que Romero tampoco pudo hacer nada, aunque sí que podría haber evitado que le pegaran tanto en varas, visto lo que ocurrió en su primer toro. Estuvo por la cara intentándolo de algún modo y lo mató como buenamente pudo.

Bien con el capote Conde al recibir al segundo, estirándose a la verónica y rematando con una larga a una mano de mucha vistosidad. La faena, ante un toro manejable, resultó un tanto deshilvanada, con altibajos. Hubo algún enganchón que deslució la tanda cuando ésta iba creciendo en intensidad artística. Lo de mayor calidad vino por el pitón izquierdo, en el toreo al natural, aunque el astado no terminó de romper en la muleta del diestro malagueño. Mató de certera estocada y se le concedió una benévola oreja tras una petición que no fue mayoritaria. Y es curioso, porque en corridas anteriores –el presidente es el mismo para todos los festejos que componen el ciclo de este año– el listón de exigencias era bastante más elevado.

Con el quinto se acopló menos, con altibajos tan acusados que terminaron por destrozar el esperanzador comienzo de faena. El toro, descastado y sin emoción, tampoco fue el material exigible para poder hacer el toreo. También el torero se vino abajo y lo pasaportó sin mayor lucimiento.

Morante también pudo mostrar en alguna proporción sus bazas con el capote, al soltarlo con naturalidad y sevillanía en el recibimiento al tercero, lanceando a la verónica clásica con mimo, así como después de la primera vara. Cuando todos presumíamos que podía haber buena faena por la condición favorable del astado –a excepción del defecto de distraerse a la salida de algunos muletazos, lo que incomodaba al diestro a la hora de ligarlos– y la buena disposición del torero de Sevilla, el ejemplar de Diego Puerta se vino abajo y se apagó de pronto, sin admitir ni un solo muletazo más. Todo quedó, pues, en esos apuntes de Morante. Fue como un caramelo que dan a probar a un niño y después se lo quitan.

La corrida sólo tuvo quince minutos de interés, que fueron los últimos, protagonizados por un toro de Puerta Hermanos de buena condición, que humilló y aguantó lo suficiente, con recorrido. Morante estuvo exquisito con él, con temple y muñeca relajada por los dos pitones, además de garbo en los remates. Un pinchazo y buena estocada y el presidente que midió mal la recompensa, que si a Conde le dio una por lo que hizo en el segundo, a Morante en este le debió conceder las dos. Francisco Mateos


diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOSFRANCISCO MATEOS, edición del 3 de julio99UN TORERO Y UN TORO
La corrida de ayer –y la Feria– vivió una antes y después de la lidia del cuarto astado. Ni la Feria estaba teniendo buenos resultados artísticos –salvando a Morante y Abellán– ni la corrida de ayer iba por los mejores derroteros, sobre todo con dos sobreros que debieron salir para poder lidiarse el tercero. Pero ese buen cuarto toro embaló la corrida y, posiblemente, levantó la Feria. Se le premió con la vuelta al ruedo y las dos orejas a su matador, Espartaco.

Muy paradito, renqueante, el primer astado de la ganadería de Hermanos Tornay que salió por toriles, con escasas fuerzas. Espartaco lo cuidó, en un trasteo que realizó en los terrenos de la solanera, con muletazos muy suaves y siempre llevándolo a media altura, sin hacerle humillar para que no claudicara. Todo cuanto hizo en esos terrenos de sol se lo agradeció el festivo y muy entregado público de dicha zona. Aseado, terminó por estar por encima de las pocas cosas buenas de este primer toro, que al final le aguantó lo mínimo de lo mínimo. Precisó del uso del verduguillo.

El quinto –número 68, de 481 kilos– fue el mejor del encierro, un astado noble y de dulce embestida, que siguió el engaño con mucha fijeza. El toro aguantó muchísimo, porque Espartaco le hizo una larga faena, en parte para forzar el hipotético indulto del astado que fue creciendo en petición popular. Admitió los muletazos del diestro sevillano en cualquier terreno, incluso entrando a matar en el mismo centro del ruedo. Pero no fue toro completo como para que se le concediese el premio del indulto, y sí la vuelta al ruedo póstuma, como así fue. También los toros –tal y como se analiza en el comentario de esta página con los matadores– tienen su graduación de premios en sus valoraciones, como es la ovación en el arrastre, la vuelta al ruedo y el indulto como premio máximo, y hay que saber calibrar cada uno de estos valores.

Espartaco se hartó de torear por los dos pitones a animal tan noble. Lo más importante es lo a gusto que se sintió el torero y el temple de los muletazos, en una bella faena que nunca decayó en emoción y que consiguió cúspides artísticas importantes. Será, seguro, una de las mejores faenas de Espartaco en esta temporada.

El segundo de Tornay fue noblote, pero falto de emoción por la falta de motor. Tras el tercio de varas el animal quedó escaso de recorrido, viniéndose abajo, apagándose por momentos. El Cordobés intentó estirarse en algunas tandas sobre el pitón derecho, pero el astado no tenía el fuelle necesario para terminar de rematar el viaje. Optó, por tanto, por un toreo de adornos, basado en las cercanías a los pitones, que conecta rapidamente por su forma de hacerlo con plazas como esta de Algeciras. Prodigó los pases de pecho concatenados, escondiendo la muleta tras el cuerpo para provocar la cercanía de los cuernos al cuerpo, con un toro muy aplomado. Los adornos de rodillas y desplantes terminaron por arrancar fuertes palmas, sobre todo de los tendidos de sol. Mató de estocada y descabello y se le concedió una benévola oreja.

El quinto se lo brindó a Paco Dorado, empresario del coso –felizmente ya recuperado del fuerte accidente de automóvil– y apoderado durante muchos años del rubio torero, para olvidar así viejas rencillas; ya antes, de forma más íntima, habían conversado en el callejón. Este ejemplar de Tornay también fue noble, que admitió toda la variedad de El Cordobés con la muleta, luciéndose también en los inicios de la lidia con el capote. Faena con la emoción y el sello más característico de El Cordobés, que no renunció a ninguno de los matices de su tauromaquia, desde templados muletazos muletazos hasta la traca final de adornos, con salto de la rana incluido.

El tercero se descordó al rematar en un burladero y fue devuelto. El primer sobrero salió ya descoordinado de chiqueros, siendo igualmente devuelto. Salió un segundo sobrero también del mismo hierro, al que le hizo una faena compuesta, en terrenos cercanos al sol a un astado soso que embestía al engaño sin codicia. Todo resultó deslucido, sobre todo el final, fallando repetidas veces Rivera con la espada.

Con tres largas cambiadas –la última en los medios– recibió al último. Vibrante comienzo de faena de rodillas y trasteo en los medios. Pero el de Tornay se fue viniendo abajo y la faena fue de más a menos, diluyéndose la posiblidad de salir a hombros con sus compañeros, aunque sí cortó un apéndice. Francisco Mateos


diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOSFRANCISCO MATEOS, edición del 4 de julio99. LA PUREZA DE JOSÉ TOMÁS

La corrida de Barral salió como le gusta a las figuras: noble pero blanda. Y esa mezcla de materia prima parece contentar a públicos sin demasiadas exigencias, como el de Algeciras, a pesar de que, como ayer, sabe diferenciar lo bueno de lo superior, y alzó en triunfador justo a José Tomás, virtual triunfador verdadero –digan lo que digan después los premios– de esta Feria.

El toro de la alternativa del local José María Soler fue noble pero con las fuerzas justas, apagándose. Marcado con el número 16, de 473 kilos, dejó que su matador, tras recibir los trastos en la ceremonia de doctorado por José Tomás en presencia de El Juli, le realizara una suave faena de muleta. Antes, con el capote, el nuevo matador había manejado bien el engaño en las verónicas de recibo, así como la variedad en el quite, aunque al rematar se hiciera un pequeño lío. Buenas maneras en las tandas de muletazos, pero que adolecían de la emoción necesaria –pese a lo volcado que estaban sus paisanos con el diestro local en día tan importante– porque el de Barral se apagaba por momentos, parándose. Al final, los muletazos debieron ser de uno en uno. Mató de estocada y se concedieron las dos orejas más benévolas del ciclo, que para eso también el presidente es paisano. Vamos, que digo yo.

Aunque ya no debía de actuar hasta el último lugar, lidió el tercero por un grave error ocurrido en toriles. Según la versión de la autoridad, el tercero titular –que correspondía a El Juli– se murió en los chiqueros por asfixia –40 grados se alcanzaron ayer–, por lo que hubo de improvisar sobre la marcha y decidieron soltar al segundo de El Juli, pero, con la alteración normal del cartel por la alternativa de Soler salió el sexto, que correspondía a éste, por lo que ya no tuvo más remedio que torearlo, no sin escandalera del púbico, con lanzamiento de almohadillas y un buen puñado de botes de bebidas. Blando el animal, los muletazos fueron sueltos y aislados. Tiene pellizco y oficio; un rayo para al esperanza. Mató de pinchazo, estocada y descabello.

El Juli mató el cuarto y el sexto con el desbarajuste que se produjo en los corrales. El cuarto –que debió haber salido en tercer lugar– salió medio muerto ya de chiqueros, sin fuerza alguna. Con el ajetreo de la lidia y el tercio de banderillas de poder al que lo sometió El Juli, el ejemplar de Barral quedó ya para el arrastre, pero no en el sentido figurado de la expresión, sino material. Más de una vez claudicó en el albero. El torero, inteligente, con un público entregadísimo, se acercó a los pitones hasta rozarlos una y otra vez a un toro que apenas podía dar un paso. Y así terminó el trasteo, sin más faena ni contenido que ese arrimón reseñado ante un marmolillo por la falta de fuerzas. Pinchazo y estocada para que la pasión de la julimanía llevara hasta las manos del madrileño las dos orejas del astado, también benévolas –aunque menos– porque no hubo toro posible.

En su segundo –el último– se mostró un tanto espeso, con muchos pases pero, sorpredentemente, con escasa respuesta en el público. Faltó calor, entre un toro sin emoción y un torero algo mecanicista.

El padrino de la ceremonia, José Tomás, lidió por delante –el segundo de la tarde– a un toro noble pero muy blando. Estuvo por enicma de las nulas condiciones de su oponente, destacando los naturales, todos ellos de uno en uno. El astado rodó por los suelos y la cuadrilla hubo de levantarlo; y no rodó más veces porque José Tomás se encargó de llevarlo con suavidad y temple. Muy quieto siempre y un final de cercanías, improvisando incluso en un muletazo cambiado por la espalda en una arrancada del astado cuando, muy metido en los pitones, se adornaba con un abaniqueo.

El quite por chicuelinas al quinto fue de las cosas más bellas y auténticas que se pudieron ver ayer. Le permitió desarrollar mejor su toreo, sobre todo la parte final, con naturales muy expresivos, de mano muy baja, metiendo la cintura, con el cuerpo arqueado para rematar más allá de donde termina la cintura, todo ello con la relajación y naturalidad de su toreo, sin mover un palmo las zapatillas. Fue lo más puro que se ha visto en esta Feria Real, rematando su actuación con la mejor estocada también de la Feria. Por tal motivo, en tarde lanzada ya hacia el triunfo y con el festivo público abarrotando los tendidos, era lógico que, si por otras faenas se habían concedido las dos orejas, por esta labor se concediera hasta el rabo, lo que no deja de ser una exageración. Pero la plaza vibró y crujió de verdad. Ganó la quietud firme de José Tomás. Francisco Mateos


diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOSFRANCISCO MATEOS, edición del 5 de julio´99 ÁLVARO MONTES, JINETE AL ALZA

De menos a más fue el festejo de rejones del abono algecireño, en el que emergió con fuerza el nombre de Álvaro Montes, un jinete de Jaén al que se le augura una buena trayectoria en el escalafón. Ojeda también se encuentra en un momento excelente, más maduro y reposado. Mendoza, en su línea de figura, mientras que Bohórquez está acusando las pérdidas de algunos de sus caballos.

El debutante Álvaro Montes se alzó en el triunfador claro del festejo al mostrar sus cartas con una amplia y bien domada cuadra de caballos. El jiennense –el rejoneador más joven del escalafón– es un brillante en bruto, con un fondo muy importante, al que hay que dotarle de la necesaria continuidad. Espetacular en todos los adornos, alzando el caballo o haciéndole doblar las manos en reverencia. Excelente el tercio de banderillas, con pureza y mucha limpieza, con uno espectacular puesto al violín. También acertó en la rueda de dos cortas finales, llegando mucho a la cara del toro, que colaboró con el jinete. No se precipitó y buscó el lugar idóneo para ejecutar el rejón de muerte, que quedó bien colocado, aunque debió descabellar. le cortó las dos orejas a este cuarto.

Muy desacertado en los rejones de castigo Fermín Bohórquez, como si estuviera nervioso o ansioso por amarrar cuanto antes el triunfo. Faltó sosiego. Uno de ellos lo dejó hilvanado en la piel, mientras que otro lo rompió pero no quedó sujeto. Mejoró con las banderillas, sobre todo en un par a dos manos. En la rueda de dos rosas volvió a estar irregular. Las pérdidas de su cuadra respecto de la pasada temporada hacen que se encuentre en una fase de transición. Mató de rejonazo contrario que bastó.

Hermoso de Mendoza se enfrentó al único astado con la divisa de Diego Puerta, un animal noble y que tuvo motor, sirviendo para el caballero. También tuvo problemas para partir los rejones de castigo. El primero quedó colocado pero no partió, y el navarro le aguantó en el centro del ruedo, girando sobre el palo, con él asido, de forma que terminó por partirlo. En banderillas fue en aumento la emoción. Con Chicuelo en la primera mitad de este tercio consiguió levantar fuertes ovaciones por la forma de ganar la cara y adornarse a la salida con las consabidas piruetas en un palmo de terreno. La segunda parte de banderillas la realizó con Cagancho, logrando los momentos más brillantes, toreando a dos pistas. Rejonazo que no bastó, un pinchazo y descordó en la tercera entrada; por eso quedó en saludos el premio.

Paco Ojeda está en uno de sus mejores momentos como rejoneador. Mucho más maduro y reposado, con más temple. Logró ir a más con un astado mansito y distraido de salida. Bien en banderillas, gustándose mientras sonaba el pasodoble que lleva su nombre. Terminó con una rueda de tres banderillas cortas. En la última se le quedó corto el astado y, con tal de no pasar en falso, tuvo que sacar tanto el cuerpo que estuvo a punto de caer, topando el toro la cabalgadura en un momento de apuro sin mayor trascendencia.

Las atuaciones de las colleras fueron un nuevo abuso. Mejor Montes en la que formó junto a Bohórquez, cortando dos orejas de un toro que pareció al final, cuando agonizaba y delante de él habia dos caballeros y seis auxiliares, un florero multicolor. Compenetrada la de Ojeda y Mendoza ante un toro complicado, parándose y defendiéndose conforme avanzaba la lidia. Francisco Mateos


 diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOSFRANCISCO MATEOS, edición del 6 de julio´99 PUERTA GRANDE FINAL

Las corridas de toros de Miura de esta temporada no están saliendo como los de antaño. Salvo uno o dos por corrida, los demás salen más dulzones de lo que el aficionado estaba acostumbrado. ¿Eso es bueno o malo? Supongo que bueno para el torero a corto plazo, pero malo para todos a medio plazo, porque a los propietarios se les puede venir abajo el negocio, el público dejar de apasionarse y el torero sacudirse ese pellizco en la barriga cuando ve el famoso hierro marcado en los cuartos traseros del animal. Ayer salieron cuatro toreables, dos de ellos para Juan Carlos García, que salió a hombros.

Cariavacado el primer toro de la casa Miura, que fue un manso en toda regla. Manseó en varas, repuchándose, saliendo suelto y haciendo sonar el estribo, siempre con la cara por las nubes. Hasta cuatro veces entró para poder picarlo con eficacia. Ya en banderillas se aquerenció en la zona de chiqueros. Juan Carlos Landrove tuvo que consentirle esa zona, porque todos los intentos de los banderilleros resultaron infructuosos. Tras unas breves probaturas, el diestro se decidió a plantearle faena por el pitón izquierdo, que no es que fuera bueno, pero sí el menos malo de los dos. Se fue poniendo mironcete con el transcurso del trasteo. El torero de La Línea estuvo digno para lo poco que torea con un astado que fue un manso integral. Le aguantó más tiempo del que el miura merecía y precisaba, porque se rajó y se puso a la defensiva, huyendo de los cites, acobardado. Para matarlo se puso imposible, huyendo de cualquier intento de su matador por fijarlo para perfilarse. En la zona de chiqueros y sin la necesaria preparación hubo de entrar a matar, sufriendo una fuerte voltereta, quedando tendido en el suelo a merced del astado, que sólo un milagro explica por qué no hizo nada por él. Tras el susto, el astado dio casi una docena de vueltas al ruedo, y su matador y la cuadrilla tras él. Intento tras intento iban pasando los minutos ante la desesperación de Landrove. El presidente fue logicamente flexible y comprensivo, y sólo le envió dos avisos, cazándolo al encuentro y un descabello.

El cuarto, aunque obedeció a los cites, no terminó de rematar en las tandas, cortando el viaje, aunque tampoco su matador le encntró la distancia más oportuna, sobre todo en la primera parte de la faena, cuando pudo sacarle algo más. Otra vez se pasó de faena Landrove y el toro se puso a la defensiva para matarlo. Hasta seis palillos de muleta le partió en las distintas entradas, echando siempre la cara arriba.

El segundo de la tarde levantó de cuajo las tablas de un burladero. Al rematar en otro mientras salían los picadores se descordó y fue devuelto. El sobrero de Villamarta, todo un manso que siempre huyó. El banderillero Paco Arijo fue el único capaz de fijarlo con capote; el matador –Ricardo Ortiz– no lo tocó hasta la suerte de varas. Menuda papeleta le quedó en la muleta al malagueño, con 623 kilos de toro manso, y en puntas. No rompió en la muleta y siguió a la defensiva, huyendo cada vez que podía. Macheteo por la cara digno y breve para matarlo de pinchazo y estocada.

Muy porfión con el quinto, aunque con discreto resultado ante un toro que se dejó más de lo que es normal en el hierro de esta casa. Toros como este quinto salen casi a diario en cualquier plaza. Puso banderillas con soltura. Lo positivo que dejó en la faena lo estropeó con el mal manejo de la espada.

Debutaba en Las Palomas Juan Carlos García –el empresario declaró en la presentación del abono que tuvo muchos problemas para completar el cartel de toreros para esta corrida de Miura–, que estuvo bien con un toro que hizo buena pelea en varas, metiendo los riñones, aunque con la cabeza alta. Quedó templadito y con cierto buen son en la muleta. Mejor el torero en las tandas con la diestra. Le faltó algo más de emoción, conectar con el tendido. Tras la correcta faena, que finalizó con doblones por bajo, mató de estocada, cortando una oreja.

El último toro también se prestó en cierto modo –siempre teniendo en cuenta el hierro que se lidiaba ayer–, pero el torero de Jaén pecó de ciertos altibajos en su trasteo, así como le faltó imprimirle de nuevo mayor calor y emoción. En definitiva, vender un poco más el producto. Estuvo tan correcto con el colorao último que pareció frío el trasteo, con muletazos sobre la diestra de buen trazo con otros en los que entre la condición a cortar el viaje siempre de estos toros y la falta de mayor distancia por parte del diestro hacían que bajara del buen tono general. Mató de estocada y descabello y cortó la segunda oreja que le abría la puerta grande. Francisco Mateos


CARTEL DE LA FERIA REAL DE ALGECIRAS 1998
RESULTADO DE LAS CORRIDAS

Sábado, 27 de junio. Reses de Herederos de Manuel Alvarez, para José Antonio Campuzano, Juan Carlos Landrove y Carlos Pacheco.

Domingo, 28 de junio. Reses de María Luisa Domínguez (el 1º devuelto por otro, soso. Los demás soso, aunque el tercero embistió. El 4º, de Ramon Sánchez, muy apagado), para Manuel Caballero( saludos y silencio), El Tato (silencio y oreja)y Pepín Liria (vuelta al ruedo y oreja)

Lunes, 29 de junio. Reses de Partido de Resina ( bien presentados pero de mal juego), para Juan José Padilla (saludos y vuelta con leves protestas tras dos avisos), Ricardo Ortíz (saludos y silencio) y Antonio Ferrera. (saludos y cogido en el sexto)

Martes, 30 de junio. Reses de Guardiola  (buen juego excepto primero y segundo) , para los rejoneadores Joao Moura  (silencio, oreja y oreja)y Hermoso de Mendoza (ovación y saludo, vuelta tras fuerte petición y bronca a la presidencia, y dos orejas).

Miércoles, 1 de julio. Reses de Guadiamar para Finito de Córdoba (ovación y silencio), José Luis Moreno (silencio y una oereja con doble vuelta al ruedo y bronca al presidente) y Dávila Miura (petición con vuelta y una oreja).

Jueves, 2 de julio. Reses de Hnos. Tornay, para Litri (palmas y una oreja), Enrique Ponce (oreja y ovación) y Miguel Abellán(ovación y una oreja).

Viernes, 3 de julio. Reses de Ana Romero (noble y bravo, justo de presentación. Vuelta al ruedo al sexto siendo ovacionados la mayoría en el arrastre), para Joselito (pitos y una oreja), Rivera Ordóñez (dos orejas y una oreja)y José Tomás(saludos tras fuerte petición y dos orejas).

Sábado, 4 de julio. Reses de Joaquión Barral (justos de presentación y fuerzas. Se lidiaron dos sobreros del mismo hierro), para Jesulín de Ubrique ovación en ambos), José Luis Moreno (una oreja y silencio) y Morante de la Puebla (ovación en ambos).

Domingo, 5 de julio. Reses de Jandilla, para Curro Romero, Ortega Cano y Gil Belmonte, que tomará la alternativa.


Feria de 1997: Cartel completo

Domingo, 22 de junio: Corrida de Rejones. Reses de Albarrán, para Moura, Bohórquez, Hermoso de Mendoza, y Ojeda.

Lunes, 23: Novillos de H. de Núñez, para Morante de la Puebla, Curro Escarcena y David Vilariño.

Miércoles, 25: Novillos de Guadalest, para Gil Belmonte, Angel Estella y José M. Soler.

Jueves, 26: Toros de Marcos Núñez, para Víctor Puerto, José Tomás y Canales Rivera.

Viernes, 27: Toros de Juan Pedro Domecq para Joselito, Ponce y Rivera.

Sábado, 28: Toros de Manuel Alvarez, para Litri, Jesulín y Barrera.

Domingo, 29: Toros de Manolo González, para Aparicio, El Cordobés y Javier Conde.El Puerto

Plaza de toros de Algeciras: datos históricos, imágenes...

 

 

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