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REAL MAESTRANZA DE SEVILLA

Domingo, 28 de abril de 2019

Corrida de toros

FICHA TÉCNICA DEL FESTEJO

Ganadería: Toros de La Palmosilla (3º bis) y un sobrero de Hermanos Sampedro (5º) bien presentados.En lineas generales flojos sin transmisión.

Diestros:

Luis Bolívar: de azul y oro. Silencio y vuelta tras petición

Luis David Adame: de azul y oro. Ovación y silencio

Rafael Serna: de barquillo y oro. Palmas y oreja

Presidenta: Ana Isabel Moreno Muela

Tiempo: soleado con rachas de viento.

Entrada: media entrada

Video: https://vimeo.com/332993423

Galería de fotos: https://t.co/d2eqI0zWX2

Crónicas de la prensa:

Portal Taurino

Puerta de Arrastre

Por Santiago Sánchez Traver Serna, oreja, pasodoble y recuerdo

La segunda del abono, en tarde electoral de las gordas, de las que se recuerdan, tuvo una entrada de media plaza. Pero no por lo de las urnas, sino porque estaban el abono, que acabamos de enterarnos que no ha subido a pesar de los grandes carteles, algunos turistas, y otros tantos seguidores de Serna, en un muy significado día para él. Lo de La Palmosilla adoleció de exceso de kilos y a la vez de falta de fuerza, o viceversa. Se salvaron un par de ellos, el buen cuarto y el sexto, de los que se pudo sacar más partido, y dos se fueron a los corrales con los cabestros. Queda dicho todo. El colombiano Bolívar, con mucho oficio y el uso de algunas ventajas, no pudo hacer nada con el primero, que se arrastraba, y pudo hacer más con el cuarto en el que se conformó con faena irregular que no llegó a romper. Bien la presidenta en no conceder trofeo pedido por público poco exigente. El mexicano Luis David no tuvo suerte con el lote y no pudo demostrar más que voluntad. Y el sevillanísimo Serna, en tarde en que estrenaba pasodoble y en memoria al padre, realizó faena de más a menos, que fue premiada, esta vez en exceso, pero la presidenta aquí puede excusarse en que la petición fue realmente mayoritaria. Y poco más: larga corrida, más aburrimiento que emoción, nada de peligro y ya está aquí la feria. Tardía pero bienvenida sea.

Lo mejor, lo peor

Lo peor

Tediosa tarde de toros. Hasta en dos ocasiones salieron los cabestros al ruedo maestrante. Los toros de la Palmosilla no estuvieron a la altura de las circunstancias. fueron flojos y sin fondo. Tampoco terminó de romper el colombiano Luis Bolívar con el cuarto de la tarde, el mejor del hierro con clase en su embestida.

Lo mejor

A los sones del nuevo pasodoble dedicado en memoria de Rafael Serna, padre del torero recientemente fallecido, el joven Sevillano pudo ligar las mejores tandas basadas sobre el pitón derecho. El toro fue a menos y se paró demasiado, Serna supo cuidarlo y templarlo en los últimos pasajes al natural. La oreja le servirá para continuar su camino esta temporada.

Diario de Sevilla

Por Luis Nieto. Rafael Serna, 'candidato' triunfador

Hasta dos veces funcionó la grúa –las cuadrillas levantando al toro, tirando del rabo– en una corrida flojísima de La Palmosilla, remendada con dos sobreros, el segundo de Hermanos Sampedro, también sin fuerzas. En comportamiento, la mayoría de los toros fueron nobles.

Rafael Serna se alzó como el candidato triunfador del festejo en una tarde en la que el público –menos de media entrada– se desesperaba ante la excesiva flojedad de los astados. El diestro sevillano, aconsejado y alentado desde el callejón por Francisco Rivera Ordóñez Paquirri, consiguió el único trofeo por una faena al sexto, que cumplió en varas. Serna, tras ganar terreno a la verónica, dosificó muy bien las carencias de fuerzas del astado, al que dejó refrescar entre tanda y tanda. La labor, entre los sones del pasodoble Rafa Serna, dedicado al padre del torero y que estreno la Banda de Música Maestro Tejera, estuvo salpicada de algunos pasajes de gran intensidad, especialmente en un par de series diestras y un manojo de naturales de bella factura; destacando también los pases de pecho y remates. Todo ello ante un toro que se quedaba corto y que fue a menos. Mató de estocada y fue premiado con una oreja.

El tercer toro fue devuelto tras derrumbarse en varas. Salió un sobrero de la misma ganadería, ¡con 608 kilos!, también flojísimo, que perdió las manos en varias ocasiones tras la muleta. Serna, que brindó a su padre, fallecido el pasado febrero, con mirada al cielo y montera en mano, destacó con el capote en un quite por ajustadas chicuelinas, concretó un trasteo correcto, firmando varios muletazos con buen gusto, pero falló con los aceros y escuchó unas cariñosas palmas.

El colombiano Luis Bolívar, que abría cartel, dio una vuelta al ruedo tras petición de oreja tras una faena de entrega, en la que destacaron en varios pasajes la ligazón y el temple ante el cuarto. un toro con calidad al que recibió con dos largas cambiadas de rodillas –la primera de ellas frente a toriles– y en la que destacó en dos tandas diestras en las que empapó al toro en la muleta. El astado fue a menos y el trasteo, debido a ello, perdió intensidad en su segundo tramo. Mató de estocada recibiendo y la presidenta fue abucheada por no conceder el trofeo.

Bolívar no tuvo opciones con su flojísimo y noble primero, bajo y cornidelantero, que perdió las manos reiteradamente entre las protestas del público. Labor correcta, pero sin emoción, que brindó a su compañero Rafael Serna.

Luis David, de la dinastía Adame, también contó con un lote sin fuerzas. Ante el castaño segundo, en el que se marcó unas aplaudidas lopecinas y que cumplió en varas, únicamente logró algunos muletazos sueltos con calidad ante un ejemplar al que no podía bajar la mano. Faena un punto desceñida que comenzó con estatuarios y culminó con media estocada.

El quinto, un inválido que se desplomó en banderillas, fue sustituido por el segundo sobrero, con el hierro de Hermanos Sampedro, un toro flojísimo que se derrumbó en varas. De nuevo, entrega del diestro mexicano, que recibió al burel con una larga junto a tablas. Comenzó su labor muleteril con una tanda diestra salpicada con muletazos por la espalda y se esforzó por agradar, con el animal perdiendo las manos, hasta la estocada.

En resumen, un festejo con poco contenido artístico, marcado por la flojedad excesiva del ganado, y en la que Rafael Serna, en una tarde en la que se jugaba su futuro y sumamente emotiva con el recuerdo palpitante de su padre, consiguió una valiosa oreja, primera de este ciclo abrileño.

El Mundo

Por Carlos Crivell. Rafael Serna: una oreja en honor del padre

Calor ambiental con ráfagas de viento en la segunda corrida del abono sevillano. Era el festejo oculto. Fuera de la feria y sin cámaras de televisión. Para remate, un día de elecciones con los rumores circulando por los tendidos. Se lidió una corrida de La Palmosilla, que volvía después del buen debut del pasado año. Los toros tarifeños, un conjunto dispar de presencia, acusaron nobleza y pocas fuerzas. Entre tullidos salieron tres bravos, segundo, cuarto y sexto. El cuarto, de nombre Malquerido, además de bravo tuvo clase.

El festejo fue largo a pesar que de no hubo avisos. La bravura de los toros fue solapada por sus escasas fuerzas. Salieron dos sobreros y podían haber salido cuatro. Así las cosas, los detalles toreros surgieron a cuentagotas.

Se lidió el primero cuando podía haber sido devuelto. Bolívar puso de manifiesto su oficio ante un toro sin chispa. El colombiano estuvo breve como detalle inteligente. Se lo había brindado a Rafael Serna, que con su lazo negro vivió una jornada emotiva por la ausencia de su recordado padre.

El segundo fue bravo en el caballo. Empujó con fijeza y se dejó castigar. El debutante Luis David toreó con buenas maneras a la verónica y se lució con las zapopinas. El toro bravo echó el freno en la muleta. El joven mexicano toreó con decisión y variedad, pero también demasiado cerca del toro. Algunos naturales fueron muy templados. La faena careció de continuidad.

Devuelto el tercero por inválido, salió un sobrero de más seiscientos kilos, un armario. No importó que se derrumbara en el segundo puyazo. Serna miró al cielo en el brindis. La nobleza descastada del animal solo permitió al sevillano algunos muletazos de buen corte. No le dio distancia ni lo sacó a los medios. A media tarde la gente hablaba de resultados electorales.

El cuarto fue un toro de hechuras preciosas en Núñez. Estrecho de sienes y tocado de pitones, fue bravo en dos varas y tuvo clase. Bolívar le dio cinco tandas aceleradas con la derecha. No fue un toro fácil, pero el curtido colombiano le perdió muchos pasos entre los muletazos. Cuando se la ofreció con la izquierda era tarde. Entre los derechazos, algunos derrocharon buen gusto. La estocada, al encuentro, animó al personal a pedir la oreja. El palco consideró que no había mayoría.

El quinto rodó en banderillas. Pañuelo verde. Salió un sobrero de Sampedro que no se tenía en pie. Debió volver a los corrales, pero la plaza ya estaba en ese trance en el que casi todo importa poco. Trámite sin posibilidades para Adame. La espada fue letal.

Bravo en varas fue el sexto. La de La Palmosilla fue más brava que vigorosa. El toro llegó noble y Serna pudo demostrar su buen trazo torero en dos tandas de derechazos de calidad. El animal se frenó y al sevillano sólo le quedó andar con gusto y torería por la cara del toro. El espadazo definitivo fue fulminante y la plaza pidió un trofeo que tenía el punto sentimental del premio en honor al padre fallecido, el gran poeta del mismo nombre, el último febrero.

La Razón

Por Andrés Muriel. Dictadura en la «fiesta de la democracia»

El paseíllo se rompió en La Maestranza cuando ya estaban aparejando las mulillas de arrastre en los colegios electorales. No es mal sitio una plaza de toros para pasar las horas decisivas de una jornada electoral: un retiro benedictino comparado con las bocanadas catódicas y el pajariteo de Twitter en cualquier día de urnas, pero más de éstas.

Luis Bolívar (silencio y vuelta al ruedo) tuvo en la mano la oreja del cuarto, el mejor toro de la corrida, por una estocada recibiendo que ya es candidata a la mejor de la feria. Podemos entrar a discutir si el colombiano estuvo por debajo de la embestida pronta y repetidora del de La Palmosilla, pero lo que no admite discusión es que la presidenta -bronca mediante- se ciscó en la democracia negando el trofeo. Ante su primero sí que no tuvo ningún tipo de opción porque el animal -“Empeñado” de nombre- decía “no, no, no” hasta el final.

Rafael Serna (silencio y oreja), con nulas opciones ante el tercero bis, lo acompañó bien y lo mató mal (dos pinchazos, una estocada corta y dos descabellos). El sobrero de La Palmosilla era un zambombo que pasaba de los 600 kilos, una mancha negra como el del cartel que pintó Salinas -¿se acuerdan…?. Serna se enfundó el traje con la pena a cuestas de la muerte reciente de su padre, al que brindó por cierto aquel toro de la alternativa de un San Miguel de hace ya dos años. El brindis fue esta vez al cielo. El tributo llegó sin embargo en el sexto, cuando ya hervía el cotarro con la encuesta de Michavila y el público llevaba ocho toros a la espalda. El diestro sevillano cortó una oreja que no pasará a la historia. La banda de Tejera allanó el terreno con el estreno del pasodoble dedicado a su padre y el diestro la amarró con una estocada a ley por arriba. El público la pidió mayoritariamente. Esta vez la presidenta Anabel Moreno no quiso imponer la dictadura por su cuenta.

A Luis David (palmas y silencio ) no le ha dado el santísimo el pincel de su tocayo Jean Louis David, el pintor jacobino que inmortalizó a Marat palmándola en la bañera. Estuvo animoso. Como Marat se fue desangrando su primer quinto, que volvió inédito a los chiqueros tras aparecer el pañuelo verde. El segundo bis -fino de cabos, montado arriba, albardado, el más bonito de un encierro desigual en juego y presentación- tenía más calidad que fuerza, especialmente por el pitón zurdo. La candela la apagó el mejicano echándose encima del animal como una manta extintora. Quedó poco en el recuerdo, más allá de las zapopinas del cuate y el inicio por estatuarios.

ABC

Por Lorena Muñoz. Rafael Serna renueva la ilusión

ABC, 29/04/2019. La segunda de abono era una tarde de emociones. La banda de Tejera tenía preparados dos estrenos musicales que tardaron en aparecer en escena: el pasodoble de Antonio Reverte y el dedicado a Rafa Serna. Antes de que se agotara la tarde y con los arcos maestrantes iluminados, sonó para la faena que su hijo le hizo al sexto. Una faena con el corazón ya que así se tiró a matar para cortar el trofeo que le sirve para renovar la ilusión y seguir en este difícil camino que es el toreo.

La oportunidad le llegó en el último cartucho que le quedaba a la corrida de La Palmosilla, que fue brava en el caballo y tuvo dos toros destacados. «Entrometido» metió la cara para que pudiera sonar ese pasodoble dedicado a su padre que ha escrito el compositor onubense Félix de Carboneras. Fue tras una serie de derechazos con los que logró meterlo en el engaño y antes de que el astado echara el freno. Oreja tras la estocada que paseó emocionado en la vuelta al ruedo.

Serna volvía a la plaza en la que había triunfado como novillero con un crespón negro en la manga de la chaquetilla del traje de su alternativa. No pudo ser con el tercero, devuelto a los corrales con una eficaz actuación de los cabestros. Al salir de chiqueros el sobrero, «Fullero», con 608 kilos de peso, fue aplaudido. Parecía que también iba a ir para detrás después de que se derrumbara en el segundo puyazo pero se recuperó para que el torero sevillano pudiera tomar la muleta.

Había que hacer faena. El toro era noble pero sin transmisión. Mientras se dirigió al centro del ruedo empezaron a sonar las palmas. El brindis iba al cielo, a su padre. Había que hacer faena y se empeñó Serna en sacar los muletazos, templados, pasándoselo muy cerca. Le robó los ayudados en el tercio, para abrigarse del aire, firme y decidido, pero no acertó con la espada y escuchó algunas palmas.

El cartel internacional era muy similar al del año pasado, con Luis Bolívar y Rafael Serna que repetían con la misma ganadería. Y Bolivar quería reeditar el trofeo cortado con estos mismos toros y estuvo a punto de hacerlo. No tuvo opciones con su primero, un toro soso que fue protestado sin mucha intensidad por flojedad de manos, pero que se mantuvo en el ruedo. Lo brindó a su compañero de cartel, Rafael Serna, antes de iniciar con doblones más allá del tercio. No hubo mucho más en la faena que el colombiano intentó plantear sin éxito ante un astado que no le ayudó.

Se fue a chiqueros a recibir al cuarto al que le dio otra larga de rodillas en el tercio sin mucho eco en el tendido en ninguno de los dos casos. Todo cambió tras el brindis al público y consiguió ligar la primera serie con «Malquerido» un gran toro que metió la cara con clase y transmisión. La banda de Tejera por fin pudo tocar el pasodoble dedicado a Antonio Reverte, que estaba previsto para recordar el 150 aniversario de su nacimiento, el 28 de abril de 1869.

Primero con la diestra y después al natural citando de frente, Bolivar templó la embestida aunque el de La Palmosilla tuvo mucho más que torear. Decidido a que no se le escapara el triunfo entró a matar recibiendo lo que terminó de calentar al público. Se pidió la oreja con fuerza pero no fue concedida por el palco que se llevó la bronca al finalizar la vuelta la ruedo.

La novedad del cartel era Luis David, que se presentaba en Sevilla, ya que hace un año fue su hermano Joselito Adame el que completaba la terna. El hidrocálido se fue de vacío. Dejó unas vistosas zapopinas en el quite del segundo al que replicó Serna por chicuelinas. Por estatutarios más allá del tercio, tras el brindis al público, inició el mexicano una labor de largo metraje en la que no llegó a entenderse con la clara embestida inicial de «Primoroso» que aunque fue a menos, escuchó algunas palmas en el arrastre. Hubo temple y destellos con la zurda por los que saludó la ovación.

El quinto fue devuelto y sustituido por un sobrero de Hermanos Sampedro que se pegó una voltereta al salir del peto, se derrumbó en banderillas y llegó mermado a la muleta. Con el pase cambiado por la espalda inició la faena que alargó en exceso mientras el público se ofuscaba en el tendido con el runrún de las tardes en las que la emoción falta en el ruedo. Sin opciones de lucimiento con un inválido fue silenciado. La tarde ya tenía nombre con el recuerdo de Rafa Serna y la oreja que cortó su hijo en la Maestranza el día que se estrenó su pasodoble.

28_abril_19_sevilla.txt · Última modificación: 2019/04/29 13:02 por Editor

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