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PortalTaurino. Francisco Mateos.
LA
REGLAMENTACIÓN
ÚLTIMOS
CAMPEONES

El
acoso y derribo es una modalidad taurina espectacular, que ha derivado de una
primitiva faena campera, ejercida magistralmente por picadores y, en menor
medida, por ganaderos, en una modalidad pseudodeportiva; no obstante, es
necesario estar en posesión de una Licencia Deportiva Nacional para tomar parte
en las distintas competiciones, como la celebrada este pasado fin de semana en
la localidad sevillana de Los Palacios.
Su tradición, como espectáculo en sí, se remonta al siglo XVIII; de
hecho, se puede afirmar que es la suerte que se realiza con toros que menos
modificaciones ha sufrido con el paso del tiempo. La suerte del acoso y derribo
de ganado tiene su raiz en el manejo del toro a campo abierto y la faena campera
del tentadero de machos. En el tentadero a campo abierto es necesario apartar al
macho y conducirlo hacia la zona en la que espera, en la soledad del campo, el
picador. Los machos no se torean, pero la forma de entrar al caballo y su reacción
al sentir la leve puya en su lomo son pistas importante para el ganadero a la
hora de seleccionar.
La garrocha que se utiliza en el acoso y derribo debe descubrir de la
puya tan sólo una media pulgada, para que apenas pueda servir de empuje a la
res sin resbalar sobre la piel, pero sin hacerle más daño, por mucho que sufra
varios intentos. Un aspecto fundamental es que los caballos que corren estén
bien domados, sean fuertes y ligeros. Deben tener fuerza porque es en realidad
el caballo el que transmite el empuje para el derribo, y no el brazo del
garrochista, que no hace otra cosa sino sostener la vara; y ligero porque en la
velocidad del caballo se libra, precisamente, la violencia del impulso, y con él
el éxito de la echada.
Antes de la echada es necesario correr a la res, para que en su carrera
final esté ‘templada’ y no descompuesta en una violenta carrera recién
iniciada. A todo palo tendido debe procurarse agarrarla en lo más alto y
trasero de las ancas, pues es el punto en el que, empujándola, se logra mejor
desequilibrar y hacer caer a la res. La velocidad del caballo debe ir atemperándose
a la del animal durante el acoso o carrera previa, pero en el momento de
consumarse el lance del derribo ha de superarla en mucho, en violento y
calculado acosón.
Los que acosan son siempre dos jinetes, formando la ‘collera’. El que
tiene la misión de derribar –entra por el lado derecho del animal- se
denomina ‘garrochista’, mientras que su compañero de collera es el
‘amparador’, quien tiene la importante misión de acosar –por el lado
izquierdo- a la res instantes antes de la echada para atajar la dirección del
animal y hacerla sesgarse ligeramente en su carrera para que el ángulo de
empuje del garrochista favorezca el derribo.
Existe una frase hecha en esta faena que encierra la importancia de una
buena conjunción de amparador y garrochista y delimita cuáles son sus
funciones: ‘Dámela bien amparada que yo te la daré bien derribada’.
La
Asociación de Garrochistas de Sevilla, con el patrocinio del Ayuntamiento
sevillano de Los Palacios, ha celebrado durante este fin de semana el Campeonato
de Sevilla y Los Palacios de acoso y derribo. Las pruebas han tenido lugar en el
corredero de El Palmar, en Los Palacios-Villafranca (Sevilla). Una treintena de
consumados jinetes y garrochistas se han disputado los trofeos en liza. Cada
collera acosó y derribó a una vaca brava y una mansa. Tras la primera
jornada clasificatoria del sábado quedaron clasificados 18 colleras que protagonizaron
la jornada final del domingo 28.
El palco de tribuna registró un lleno completo en un día caluroso. A
este Campeonato de Acoso y Derribo han asistido, como espectadores, conocidos
personajes taurinos, como el ganadero Antonio Miura o los rejoneadores Javier
Buendía y Fermín Bohórquez, entre otros.
Las vacas mansas pertenecieron al hierro de Salvador Guardiola Noguera, mientras
que las bravas eran de distintas ganaderías, como Miura, Manolo González o Los
Recitales. La Asociación de Garrochistas de Sevilla está presidida por el
ganadero Ernesto Campos Peña. Entre sus asociados existen varios matadores de
toros aficionados al acoso y derribo, como Eduardo Dávila Miura, José Antonio
Canales Rivera o Francisco Rivera Ordóñez, quien ostenta una vicepresidencia
de la entidad.

PREMIOS
Tras
la jornada final del pasado domingo los premios han sido los siguientes:
-Primer
Premio:
Collera formada por Javier Terrón (garrochista) y José Álvarez (amparador).
Trofeo
Ayuntamiento Los Palacios:
300.000 pesetas.
Trofeo
Real Maestranza de Caballería de Sevilla: Copa
acreditativa.
-Segundo
Premio: Collera
formada por Alfonso Martín García (garrochista) y Plácido López Eguino
(amparador).
Trofeo
Ayuntamiento Los Palacios: 200.000
pesetas.
Trofeo
Real Club Pineda: Copa
acreditativa.
-Tercer
Premio: Collera
formada por Humberto Domecq Ybarra (garrochista) y Juan Núñez Estudillo
(amparador).
Trofeo
Ayuntamiento Los Palacios: 100.000
pesetas.
Trofeo
Unión de Criadores de Toros de Lidia: Copa
acreditativa.
OTROS
PREMIOS
-Trofeo
'A la mejor echada':
Alfonso Martín García (Patrocinado por 'Jerez 2002').
-Trofeo
'Mejor conjunto caballo-jinete':
Diego Díaz Béjar (Patrocinado por 'Prefijo 954 de Amena).
-Trofeo
'Mejor amparador':
José Bernal Mendoza (Patrocinado por 'Restaurante El Espigón').
-Trofeo
'Mejor collera': Salvador
Guardiola Noguera (garrochista) y José María Pérez García (amparador).
(Patrocinado por Federación Hípica Andaluza).
-Trofeo
'Mejor collera de Los Palacios':
José Tirado Cerrada (garrochista) y Cayetano Tirado Cerrada (amparador).
(Patrocinado por Bodegas Domecq).
-Trofeo
'Mejor caballo': Tomás
Morené de Gil (Patrocinado por Guarnicionería 'El Molino').

LOS
PALACIOS, UN
PUEBLO QUE IMPULSA
EL ACOSO Y
DERRIBO
El
sevillano pueblo de Los Palacios-Villafranca, que ha acogido este pasado fin de
semana el ‘Campeonato de acoso y derribo de Los Palacios y Sevilla’, tiene
antigua tradición en las labores camperas relacionadas con el toro y el
caballo. Escuela de magníficos jinetes, de expertos en doma vaquera y
excelentes picadores y mayorales, el actual equipo de Gobierno del Ayuntamiento
está impulsando el fomento de la cría caballar y su manejo, y especialmente
las competiciones de acoso y derribo.
Según su alcalde, Emilio Amuedo, “nuestra ciudad es cuna internacional
de la doma vaquera y potencia el mundo del caballo en sus diversas facetas, con
el objetivo de generar sinergias productivas que redunden en el desarrollo económico
de nuestra sociedad. Para ello, como premisa básica organizativa, hemos
consolidado las instalaciones adecuadas para la práctica del arte de la
garrocha”.
Y así es, porque el Corredero Municipal de El Palmar, situado en el término
de Los Palacios, a escasamente 20 kilómetros de Sevilla y 60 de Jerez, ofrece
unas magníficas instalaciones para las competiciones de acoso y derribo del más
alto nivel. El alcalde, Emilio Amuedo, afirma orgulloso que “el corredero de
Los Palacios se convertirá, en un futuro cercano, en referente obligado para
todos los aficionados del acoso y derribo. Para conseguirlo estamos ejecutando
un ambicioso proyecto de construcción de un parque forestal como zona de
esparcimiento y ocio que completará las instalaciones actuales”.
Por último, el alcalde quiere hacer una referencia a ciertos
estereotipos que están fuera de lugar con la evolución que ha alcanzado la
modalidad del acoso y derribo. “Los Palacios, fiel a su compromiso histórico
con el caballo, no escatimará esfuerzos para incrementar el número de
aficionados del acoso y derribo, posibilitando su práctica al ciudadano de a
pie, desterrando la imagen superflua y elitista de antaño”, concluye.

El
acoso y derribo es una modalidad entre deportiva y ganadera que tiene un
reglamento propio y está federado. El recinto de acoso y derribo consta de los
siguientes elementos:
- Rodeo:
Corral donde esperan las reses para su acoso y derribo.
- Corredero:
Zona de terreno entre el Rodeo y el Cuadrilátero, donde la collera acosa a
la res.
- Cuadrilátero o Soltadero:
Rectángulo donde se ejecuta el derribo delimitado por cuatro banderas: dos
de entradas y dos de salida.
- Corrales o Querencia: Corral
de estancia de las reses antes de su traslado al Rodeo y después de ser
acosadas.
La situación,
dimensiones, características y distancias que deben tener estas partes o
elementos son las siguientes:
- El Rodeo se sitúa en un extremo y a
la distancia del Soltadero o Cuadrilátero que determine el Comité
Organizador, recomendándose como dimensión óptima la de 600 metros.
- El Corredero será lo más llano y
libre de obstáculos posibles.
- El Cuadrilátero o Soltadero tendrá
una dimensión de 120 metros de largo por 50 metros de ancho y estará
delimitado por cuatro banderas, siendo sus lados menores los que dan entrada
y salida al recinto.
- Los Corrales o Querencia se disponen
en el extremo opuesto al Rodeo y a una distancia de las banderas de salida
del Cuadrilátero de 25 metros como mínimo.

La competición
de acoso y derribo utiliza una serie de términos técnicos que es conveniente
definir:
- Seña: Señal o aviso de los
jueces del Cuadrilátero con banderines alzados con garrochas en vertical
para que una res pueda salir del Rodeo.
- Por punta: La res situada más
cerca de la salida del Rodeo y de más fácil apartado.
- Soltar: Acción de dirigirse a
la res para intentar su derribo.
- Solana: Zona de nacimiento del
rabo a derecha e izquierda de la res.
- Echada: Acción o suerte de
derribar a la res.
- Embroque: Actitud rápida que
toma la res manifiestamente cuando se vuelva para embestir.
La determinación
de los ganadores de las pruebas de acoso y derribo es fácil y muy objetivo. La
clasificación de las colleras se determina de la siguiente forma:
- El número máximo de echadas es de
dos para el ganado bravo y tres para el manso.
- Se considera echada puntuable con
tres puntos siempre que la res caiga al suelo apoyando, al menos, la región
abdominal. Para puntuar con seis puntos deberá dar la voltereta sobre sí,
cayendo primero sobre el costado izquierdo y girar sobre su propio espinazo
hasta caer de nuevo sobre el costillar derecho.
- Existen puntos negativos como el
marronazo (fallar en la echada. -6), pasar el palo por alto (-1), no sacar
la collera del Rodeo conjuntamente de la forma tradicional (-3), derribo
antes de llegar al Cuadrilátero (-5), intentar una echada a la salida del
Cuadrilátero (-5 y descalificación ante reincidencia), soltar dentro pero
caída fuera del Cuadrilátero, o soltar fuera pero caída dentro del
Cuadrilátero (-1) y pasar por las banderas del Cuadrilátero sin soltar
(-10)
Cada collera
dispone de un tiempo máximo de tres minutos desde la salida hasta el Cuadrilátero
y otros tres minutos dentro del Cuadrilátero. Se descontará el tiempo que esté
la res en el suelo, y en caso de no levantarse, se podrá pedir ayuda al
personal que designe el jurado sin que ello influya en la puntuación.
Año
2001: Manuel Moreno Cuellar.
Año
2000: Luis Erquicia Domecq.
Año
1999: Álvaro Domecq Romero.
Año
1998: Juan Pérez Ayala.
Año
1997: José Luis Cañaveral.
Año
1996: José Luis Cañaveral.
Año
1995: Borja Domecq Solís.
Año
1994: Ernesto Campos Peña.
Año
1993: José María Fernández.
Año
1992: Mariano Fernández-Zumel.
Año
1991: José Peña Ortega.
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