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El primer conde de Vistahermosa, Pedro Luis de Ulloa, compró a Tomás
Rivas, de Dos Hermanas (Sevilla), su vacada, de desconocida procedencia, hacia 1.774. La
disfrutó poco tiempo, puesto que falleció en Utrera en 1.776, heredando el segundo conde
de Vistahermosa, Benito de Ulloa (cuyo hierro se reproduce al margen), que presentó
sus toros en Sevilla en 1.782, y en Madrid en 1.790. A éste le sucedió en 1.800 su
hermano Pedro Luis y, en 1.821, su hermana doña Luisa.
La mayor parte de la ganadería fue vendida hacia 1.823 a Juan Domínguez
Ortiz, más conocido como el Barbero de Utrera, si bien otras importantes
porciones de la vacada fueron adquiridas por Fernando Freire, Joaquín Giráldez,
Antonio Melgarejo y Salvador Varea. Aunque se ha dicho que se desconoce el origen
de los toros de Rivas-Vistahermosa, se sabe que eran terciados, de poca cabeza, peso y
poder, pero muy bravos en todos los tercios, conservando hasta el final la prontitud en la
embestida. Sus pelajes eran primordialmente negros, cárdenos y colorados.
Dentro de la casta Vistahermosa, que prácticamente monopoliza hoy día el
mercado del toro bravo, podemos distinguir cuatro estirpes o encastes bien
diferenciados:
Saltillo
Murube-Urquijo Parladé
Santa Coloma
Las castas fundacionales y sus
derivaciones
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