Alto, fuerte y elástico, de largas patillas, fue el torero romántico
por excelencia. Pasa Paquiro por haber sido un torero artista,
inventivo y muy vistoso, principalmente con el capote, atribuyéndosele
la invención del salto de la garrocha así como de varios lances
de capa, entre ellos la majestuosa verónica, la tijera navarra y
el abaniqueo.
Con su nombre apareció en el año 1836 la célebre Tauromaquia,
obra del crítico taurino Santos López Pelegrín, Abenámar, la más
importante preceptiva taurina de todos los tiempos.
Con Paquiro el
traje
de torear toma la forma clásica actual, introduciendo lo
adornos actuales (borlas y alamares), y fijando las piezas que hoy
componen el traje de luces.