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PEDRO BENJUMEA
El
torero murió en San Sebastián de los Reyes: Obituario
de Carlos Crivell y Javier
Villán
Festival
homenaje a su memoria
Herrera, 29 de noviembre de 1945.
Debut de luces:11 de junio de 1964 en Arévalo (Ávila).
Debut con picadores: San Sebastián de los Reyes (Madrid) en 1964.
Presentación de novillero en Las Ventas: el 12 de septiembre de
1965, junto a José María Sussoni y Rafael Astola. Novillos de Moreno
de la Cova. Corta tres orejas y sale a hombros.
Alternativa: el 27 de febrero de 1967 en Castellón. Padrino: Julio
Aparicio. Testigo: Sebastián Palomo Linares.
Toro: Saleroso, de Antonio Pérez de San Fernando. Vuelta al ruedo y dos
orejas y rabo al toro de Montalvo.
Confirmación en Las Ventas: 19 de mayo en 1967. Padrino: Julio
Aparicio. Testigo: El Viti. Toros de Baltasar
Ibán.
Temporada 1969: treinta corridas toreadas.
Temporada 1970: veinte corridas toreadas. resulta cogido el 17
de mayo por el toro Colladero, de la ganadería de Celestino
Cuadri.
Temporada 1986: cuando parecía acabada su carrera reaparece el 3 de
agosto en Palma de Mallorca, junto a Juan José García (Juan José) y Fredy
Villafuerte, frente a toros de Villafuerte. Corta tres orejas.
Otros datos: desde muy niño se traslada a vivir a Palma del Río
(Córdoba), donde su padre fue nombrado mayoral de la ganadería de Enriqueta de
la Cova. En 1967, protagoniza la película Cicatrices. Casado y con
cuatro hijos, uno de ellos llamado Javier quiere ser torero. El
día 20 de noviembre el torero aparece ahorcado en el Poblado del Real Automóvil
Club de España (R.A.C.E.) de San Sebastián de los Reyes.
Obituario
de Javier Villán
El Mundo. JAVIER VILLAN. Miércoles, 22 de
noviembre´2000. Perseguido
por las cornadas
Ahorcado, en San Sebastián de los
Reyes, ha muerto un tremendista, Pedro Benjumea Durán, de nombre artístico
Pedrín Benjumea; pero nada más tremendo, o tremendista si se quiere, que la
violenta muerte que ha tenido quien durante unas temporadas fuera ídolo
popular. Este tipo de muertes sorprende mucho más en un torero. La muerte por
cornada parece una muerte natural; pero otro tipo de muerte, por cuerda, por
pistola o por escopeta, sobrecoge mucho más.
Desde el pistoletazo de Juan Belmonte hasta el escopetazo de Paquiro hace dos
años en Pamplona, están Victoriano de la Serna, Paquito Muñoz, Juan Ordóñez...
y ayer Pedrín Benjumea.
Había nacido en Herrera (Sevilla) en 1945 y tuvo sus días de gloria, pero
le pegaron duro los toros y le dejaron el cuerpo recosido de costurones. Tanto,
que para interpretar la película Cicatrices en 1967, novillero todavía, apenas
fue necesario el maquillaje. Antes de tomar la alternativa era ya carne de toro.
En 1965 fue corneado en Ecija por un novillo de Honorato Jordán; en 1966, le
hirieron un astado de Juan Gallardo en Puerto de Santa María y otro de Matías
Bernardos en Barcelona. Un novillo de Enriqueta de la Cova, ganadería de la que
su padre había sido mayoral, le dejó marcada la cara y, además, le corneó en
los glúteos en Gijón. Vuelve a irse al hule en Aranda de Duero a finales de
temporada, por culpa de un novillo de Sánchez Arjona.
Pedrín Benjumea tomó la alternativa en la feria de la Magdalena (Castellón),
en 1967: el padrino, Julio Aparicio; testigo, Palomo Linares: dos orejas y un
rabo lo lanzan a la celebridad. Confirmó en Madrid ese mismo año, de nuevo con
Julio Aparicio y la presencia protocolaria de Santiago Martín El Viti.
Pedrín Benjumea, en competencia con Manuel Benítez El Cordobés en momentos
de máximo esplendor del diestro de Palma del Río, fue un extraño fenómeno
que alcanzó, a costa de su sangre, una considerable notoriedad. La temporada de
su alternativa rebasó los 80 festejos pese a la cornada que le infirió en los
sanfermines un toro de Martínez Elizondo.
Esta estela de sangre le siguió hasta Cali (Colombia) donde en Navidades pagó
de nuevo su arrojo y su valentía.
Si sangrienta fue la temporada del 67, la del 68 no lo fue menos. Los
percances, sobre todo el de Palma de Mallorca en junio y el de su pueblo de
adopción, San Sebastián de los Reyes, a principios de agosto, mermaron sus
facultades y el número de festejos. San Sebastián de los Reyes, que ha sido su
tumba fue también el lugar de muchas de sus glorias. Ocho orejas y dos rabos
cortó el 14 de junio de 1968. 1970 marca su declive con dos nuevas cornadas
gravísimas en Madrid. Tras algunas temporadas oscuras y sin relieve, un
infausto suceso le devuelve a la actualidad en 1974. Como había hecho en Las
Ventas Miguel Mateo Miguelín, una tarde que toreaba El Cordobés, Benjumea se
tiró al ruedo de espontáneo en La Maestranza en un toro de Palomo Linares. Le
retiraron el carné de matador por dos años y puede decirse que aquello fue el
principio del fin.
Todavía pagó tributo de sangre en 1978, en la plaza del pueblo donde ahora
ha muerto. Quien durante algún tiempo estuvo en los primeros puestos del
escalafón vivía en la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes, tenía
una finca de naranjos en Andalucía y cuatro hijos. Parece que el menor de los
cuatro, Javier, de 15 años, quiere ser torero y que ésto había devuelto la
ilusión a Benjumea.
Pedrín Benjumea, matador de toros, nació en Herrera (Sevilla), en 1945, y
falleció ayer en San Sebastián de los Reyes (Madrid).
EL PAÍS. Miércoles, 22 de
noviembre´2000. Hallado muerto el torero retirado
Pedrín Benjumea
El torero Pedrín Benjumea, de 54 años, fue encontrado ayer muerto en el
paraje Poblado del Race, del término de San Sebastián de los Reyes (Madrid),
informa Efe. Al parecer, el torero apareció colgado de una estructura metálica,
ahorcado, según la policía municipal. El diestro fallecido, que vivía en la
localidad madrileña de Alcobendas, estaba casado y tenía cuatro hijos; uno de
ellos, Javier, de 15 años, ha heredado la vocación de su padre y se prepara
para ser torero.
Pedro Benjumea Durán, Pedrín Benjumea, nació en Herrera (Sevilla) y
pasó su niñez en la localidad cordobesa de Palma del Río ya que su padre era
mayoral de la ganadería de Enriqueta de la Cova, que se encuentra en dicho término.
En aquel ambiente le nació la vocación torera y debutó con picadores en San
Sebastián de los Reyes, donde estuvo afincado durante muchos años hasta el
punto de que los aficionados taurinos le consideraban natural de dicha
localidad.
Debutó en la plaza de Las Ventas el año 1965, con gran éxito -salió a
hombros por la puerta grande- y realizó una brillante campaña novilleril,
ratificada en su alternativa, que le dio Julio Aparicio en Castellón el año
1967, con Palomo Linares de testigo, en la que obtuvo un triunfo memorable. El
propio Aparicio se la confirmó en presencia de El Viti, el 19 de mayo de aquel
año, en el transcurso de la Feria de San Isidro.
A partir de aquí Benjumea desarrolló unas temporadas en las que dejó bien
alto el pabellón de su valor y su torería, pero sin obtener suficientes
contratos, quizá porque no contó con la adecuada respuesta por parte de
algunas empresas. Sus alardes temerarios fueron sonados, como un escalofriante
desplante de rodillas en Madrid (luego repetido en alguna otra plaza) en el que
se metió en la boca el pitón del toro.
El año 1970 un toro de Celestino Cuadri le infirió una grave cornada en
Madrid -plaza donde plasmó destacadas actuaciones-, y se distanció de los
ruedos. Reapareció en 1986 en Palma de Mallorca, se vistió de luces pocas
tardes en esta segunda etapa y se retiró definitivamente a principios de la
temporada 1991, en San Sebastián de los Reyes, alternando con Morenito de Jaén
y José Luis de los Reyes en una corrida de María Lourdes Martín de Pérez
Tabernero.
Benjumea poseía una importante finca de naranjos en Andalucía, que
explotaba personalmente -informa Efe- y permanecía vinculado al mundillo
taurino siguiendo la incipiente vocación de su hijo Javier y participando en
algunos festivales.
El cadáver del diestro fue trasladado ayer al Instituto Anatómico Forense,
de Madrid, para practicarle la autopsia. El juzgado de Alcobendas se ha hecho
cargo del caso.
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