-Juan José, ¿cómo nace su vocación?
-En mi casa siempre he estado rodeado del mundo del toro. Mi tío David es
un reconocido banderillero y mi padre, aunque no es profesional, también me
ha transmitido la afición.
-¿Cuándo se pone por primera vez frente a una res?
-De chico, con 7 años, me puse delante de dos o tres becerras en un
tentadero en la ganadería de Escobar. Me dieron dos o tres revolcones y
abandoné. A los 15 ó 16 años fue cuando empecé a verlo claro. Hablé con
mi tío y comencé a entrenar con él. Luego, con 17, comencé a tomar clases
en la Escuela de José Antonio Campuzano.
-Y en esta trayectoria, ¿qué ha aprendido?
-De mi tío se me quedó grabada la idea de que esta profesión es muy dura
y hay que poner los cinco sentidos en ella. Me enseñó a manejar el capote y
la muleta con ritmo y gusto. Con José Antonio Campuzano he aprendido la técnica
y cogido experiencia en los tentaderos. También he continuado aprendiendo
durante un año y medio junto a Fernando Cepeda, otro torero de mucha clase, y
ahora me apoya Manolo Cortés.
-¿Abandonó los estudios por el toreo?
-Sí. Estudié hasta segundo de la ESO. Pero ahora me dedico en cuerpo y
alma al toreo.
-¿Y cómo es su jornada de entrenamiento?
-Las mañanas las dedico a andar, a correr, a los ejercicios físicos y por
la tarde a torear de salón. Entreno con mi banderillero Javier Andana.
-¿Y es tan difícil la profesión como le habían dicho?
-Muy dura. Aunque me encuentro muy a gusto y estoy viéndolo muy claro. En
cualquier caso, todo lo suplo con ilusión y entrega.
-¿Y qué es lo peor?
-Sin duda, torear poco. Es muy duro entrenar constantemente, estar al pie
del cañón, y que no lleguen las oportunidades.
-Y en la cara amable, ¿cuáles han sido los triunfos más importantes que
ha vivido?
-Las dos novilladas de promoción del año pasado en Sevilla y un novillo
que indulté en Carmona, que era el segundo de mi carrera.
-¿Cuál es su interpretación del toreo?
-Me gusta el toreo clásico, largo y hondo; y con sentimiento.
-¿Y quiénes son sus toreros predilectos?
-Además de quienes me han enseñado y ya he mencionado, me gustan Antonio
Ordóñez, José Tomás y Manzanares.
-¿Cómo se vio en las novilladas del año pasado en Sevilla?
-Bien. Con los defectos propios de un torero que comienza, pero con muchas
ganas de llegar. Quería dar las gracias a don Eduardo Canorea porque se ha
portado bien con los triunfadores del ciclo de novilladas del año pasado. No
lo hacen todos los empresarios. También me ayudan Manuel Roldán, Juan Egea y
José Gómez.
-¿Qué supone ese debut con picadores en la Maestranza y, además, dentro
de la Feria de Abril?
-Es la oportunidad de mi vida, que no puedo dejar pasar en blanco. Con la
espada, la muleta y el capote debo sacar el día 5 todo lo que llevo dentro.
-¿Hasta qué punto incidirá el resultado en su carrera?
-Todo mi futuro depende de lo que consiga en esa novillada. Llegaré a ella
sin haber toreado antes en ningún otro festejo. Soy de una familia humilde
que no tiene dinero para torear novilladas en las que hay que poner dinero. Me
hubiera gustado una serie de novilladas para ir preparado, pero las
circunstancias son así y lo supliré con entrega