ALTERNATIVA

Acto por el cual un matador de toros eleva a su misma categoría a un novillero. Para ello, el aspirante tendrá que acreditar 25 novilladas picadas en las dos últimas temporadas.
Ceremonia

NOVILLADA

En las novilladas sin picadores se juegan reses de 2 a 3 años. En las que actúa el varilarguero son de 3 a 4 años. Pueden lidiarse novillos "limpios", o procedentes de desecho de tientas, y defectuosos.

REGISTRO GRAL. DE PROFESIONALES TAURINOS

Los novilleros que actúen con picadores deben estar inscritos en la Sección II del Registro. Aquellos que lo hagan en festejos sin caballos deben estar inscritos en la Sección III.

 

 

 

 

 

EL VESTIDO DE TORERO


 

RAÚL CARICOL

Constantina (Sevilla)

Temporada 1997: 1 novillada

Temporada 1998: tres novilladas, seis orejas y rabo. Se corta la coleta en la Real Maestranza, en la tarde del 13 de septiembre.


Diario de Andalucía. Javier Mateos, Sevilla. Edición del 15 de septiembre´98. "No podía ser matador; para qué engañarnos"

Raúl Caricol reflexiona sobre la decisión tomada el domingo en la Maestranza el 13 de septiembre

Había llegado a la Real Maestranza con toda la ilusión que un chaval rebosa a los 21 años. Era la segunda vez que hacía el paseíllo en Sevilla. Pero la primera quedaba ya muy lejos. Fue en las novilladas de promoción del 92, ante erales de Gabriel Rojas. El domingo se trataba de su debut sevillano en festejo con picadores. Raúl Caricol apenas ha podido sumar nueve novilladas en los cuatro años que llevaba desde que debutó con picadores en la plaza de su localidad natal, Constantina. Como suele ocurrir en tantos casos, su familia no podía permitirse el lujo de gastar dinero en novilladas -un espectáculo altamente deficitario actualmente- para que Raúl realizara el mínimo rodaje. "El escalafón -comenta Caricol- está en una situación muy difícil; cuesta mucho dinero poder torear. Por eso sólo he podido hacer el paseíllo en nueve ocasiones en cuatro años. Mi padre, que ha sido banderillero durante más de veinte años, me aconsejó que no merecía la pena pasar por el tœnel".

Raúl afirma que ha realizado un esfuerzo muy grande desde que se ilusionó con ser matador, "porque me he dedicado en exclusiva al toro, no he trabajado en ninguna otra cosa. Y es muy duro entrenar todos los d’as sin saber cuando voy a enfundarme el vestido".

Durante el mes de julio ya casi conoce con seguridad que va a poder torear en la RealMaestranza, considerando a ésta como una plataforma de lanzamiento en caso de que llegara el ansiado triunfo. "Por ello se hizo un esfuerzo y toreó dos tardes en los últimos meses. El 25 de julio en Campofrío y el 16 de agosto en Arroyomolinos de León, plaza en la que cortó tres orejas y un rabo".

Raúl no imaginaba antes de hacer el paseíllo el domingo en la Maestranza que tras matar al cuarto iba a tomar una decisión que cambiarí el rumbo de su vida. Tras retirarse a la barrera, en un arrebato de sinceridad -no había estado a la altura del novillo-, impotencia y rabia, con los ojos inundados de lágrimas, se dirigió al centro del ruedo mientras se arrancaba la coleta con la mano derecha para coger un puñado de albero y besarlo. Renunciaba de esta forma a seguir intentando ser matador. "Nunca pensé que tomaría esta decisión. Pero tenía muy claro que en Sevilla había que resolver las cosas. Tras matar al cuarto pensé, ¿y ahora, qué? Y sobre la marcha decidí que más valía dejarlo. Sólo podía haber dos opciones: cortar las orejas o que alguna persona se pudiera gastar un dinero en mi carrera. Y ninguna de esas circunstancias existían".

Respecto a su propia autoevaluación, Raúl cree que "mi primero fue mansurrón. Lo banderilleó y lo mató de forma desahogada. El segundo, según la prensa que he leído, fue un novillo para cortarle las orejas. No lo ví tan claro. Tenía un punto de violencia y era muy fuerte por delante. Había que pisar terrenos que el toro no quería y estar muy por encima de él. Y yo no lo estuve. Soy consciente de ello y tomé esta decisión".

Raúl, que no se arrepiente de la decisión tomada, se va a tomar todo el invierno como tiempo de reflexión. No renuncia a estar ligado de alguna forma a la profesión taurina, "aunque a mis 21 años puedo buscarme la vida por otros derroteros. Es algo que tengo que meditar".

Caricol afirma no irse amargado de la Fiesta. "Sé que mis posibilidades no han sido del todo vistas por la falta de rodaje. He luchado muchos años por torear en Sevilla. Era toda una prueba. El cuarto novillo exigía pisar unos terrenos comprometidos para estar por encima de él y no fui capaz; son toros en los que me cuesta trabajo estar bien. No podía ser matador; para qué engañarnos".

 

 
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