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Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE SANTANDER
Tarde del domingo, 27 de julio de 2003
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Victorino
Martín, de juego desigual.
Diestros:
Entrada: lleno.
Crónicas de la prensa:
El País,
El Mundo, ABC
El País. TOMAS
BLANCO. Toros, toreros y emoción
Llegó el toro, al menos el toro que precisa esta feria. Con él
recobró sentido la lidia. A gloria sonaban las ovaciones en la suerte
de varas. La brega dirigida a la evitación de resabios, querencias o
corrección de defectos fue justamente reconocida. Banderilleros
desmonterados tras meritorios pares. Todo tuvo su porqué. Súmese la
disposición de tres espadas con guapeza y reaños para entender la
taquicardia vivida en los tendidos. De toros, toreros y emoción es la
fiesta.
El Cid, tras brillante y vibrante inicio de faena, por naturales a su
primero, el ansia por tocar pelo le aceleró. Terminó embrollado. En el
quinto, fácil y elegante con el percal. Faena por ambos pitones. Sus
naturales con sitio, cadencia, hondura y calidad resultaron con mucho lo
mejor de toda la feria. La espada le privó de abrir por mérito propio
la puerta grande. Fernando Robleño tras lucido saludo capotero, resultó
volteado espectacularmente. Faena entregada, llena de transmisión,
tanto al natural como con la derecha. En el que cerró festejo y feria,
una alimaña de mucho cuidado, dio cuanto tenía que no era poco. De
estatura baja y corazón grande, la raza de este torero está fuera de
toda duda. Miura anduvo desconcertado con el capote. Faena sobria con
ambas manos. En su segundo, el más deslucido, trasteo por la cara. No
tenía un pase. La afición se lo reconoció.
El Mundo. INDALECIO
SOBRINO. Excelente encierro de Victorino
Ultima corrida de la Feria de Santander, que como es tradición se
cierra con los toros de Victorino Martín. Se cortó una sola oreja en
toda la tarde pero no se aburrió nadie.La emoción estuvo presente en
el ruedo en todo momento a través del toro encastado, el toro que
transmite el peligro a los tendidos y da otra importancia a cuanto
realizan los toreros en el ruedo.
Probablemente el encierro más completo que ha enviado Victorino a
esta Feria y no solamente en el juego dado por las reses sino también
su presentación. Todos los toros fueron ovacionados en el arrastre.
Bueno, todos no, porque en todas las familias existen ovejas negras y
aquí resultaron serlo el cuarto y quizás el sexto aunque este último
nos queda la duda de cuál hubiera sido su juego si Robleño no hubiera
iniciado la faena con unos doblones tocándole las orejas y que lógicamente
le dejaron bastante mosqueado y enterado.
Al fin le correspondieron los dos mejores del encierro y con ellos
cuajó muletazos largos y acordes aunque prolongó en exceso sus faenas.
Y consiguió la única oreja del festejo. Robleño sufrió una
espeluznante voltereta en su primer toro.
ABC. JOSÉ LUIS SUÁREZ-GUANES. El
Cid llegó al público con dos encelados toros de Victorino Martín
Victorino Martín volvió a demostrar que
es el mejor ganadero de la historia. En esta ocasión ha habido dos
garbanzos negros; especialmente el cuarto, que llegó a la muleta con la
mitad de media arrancada. El sexto flojeó un poco, parecía tener son
pero acabó violento y defendiéndose. Pero dio espectáculo y emoción.
Los otros cuatro, repetidores, comiéndose las muletas. En una palabra:
lo que debe ser un toro de lidia, ese espécimen que en estos momentos
de borreguez vemos tan poco.
Lo más destacado de la tarde lo realizó El Cid. Tuvo ante sí a dos
toros impetuosos, con los que se llegó a acoplar muy bien. Toreó por
altos vuelos con la izquierda, en la primera parte de su primer trasteo.
Su rival embestía como una máquina incansable. El Cid, aunque en
series de tres en tres, lo supo aguantar. Destacaron los pases de pecho,
que sabemos que los borda. Al final bajó la calidad, aunque no la
decisión. También decreció la combatividad del rival. Pienso que le
debieron dar una oreja, pedida ampliamente por el público, en comparación
con otras logradas en esta feria.
Se amoldó perfectamente con el quinto, al que recibió con unas verónicas
logradísimas. Consiguió una nota alta al manejar las dos manos.
Destacaron los naturales por su hondura y sabor. A pesar de que la
estocada fue hasta las cintas, tardó el toro en caer, pues necesitó un
golpe de verduguillo después de una pequeña espera. Se disipó un
premio mayor que la oreja concedida.
Fernando Robleño salió a por todas. Es un caso de entrega total. Un
día le van a dar una cornada gordísima por ese afán suyo de
sobrepasar la temeridad. Resultó cogido nada más abrirse de capa y dio
la sensación de ir herido de consideración. Se justificó, sobre todo,
al torear al natural en un hacer muy valeroso, pero falló con la
espada. No pudo hacer nada en el difícil toro que cerró plaza.
Por su parte, Dávila Miura estuvo voluntarioso, pero más bajo que
el toro en el primero. Aliñó en el cuarto.
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