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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 29 de abril de 2007
Corrida de toros

El Fundi. Reuters
FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Miura (de distinta presentación y diferente juego; el primero manejable; el 2º, de nombre “Morisco”, fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. El resto sacaron mansedumbre y peligro. El 3º fue devuelto por descoordinación en las extremidades.

Diestros:

  • José Pedro Prados "El Fundi". De grana y oro. Estoconazo, rueda sin puntillas (oreja); estocada casi entera (saludos desde el tercio).
  • Juan José Padilla. De salmón y azabache. Estocada trasera, aviso (saludos desde los medios); media que escupe (vuelta al ruedo tras petición de oreja).
  • Javier Valverde. De blanco y oro. Pinchazo hondo que escupe, dos municipales, aviso, tres descabellos (silencio); tres pinchazos, estocada entera (saludos desde el tercio).

Incidencias: Padilla recibió a portagayola sufriendo peligroso revolcón (le tocó la música).

Banderillero que saludó:  El Fundi y Padilla recibieron ovaciones por la colocación de los rehiletes.
 
PresidenteGabriel Fernández Rey.

Tiempo: soleado, algo de viento.

Entrada: hasta la bandera.

Crónicas de la prensa: ABC, La Razón, Diario de Sevilla, Metro, El Mundo. 

 

PUERTA DE ARRASTRE


Por Santiago Sánchez Traver


E
l último toro que ha salido por esta puerta era un precioso sardo de Miura con las del Beri. Ahí se acabó una buena Feria. Antes salieron miuras regulares, buenos y hasta buenísimos. Como el segundo que tuvo la desgracia de que le tocó a Padilla. Pero cuando éste esperaba que la gente pidiera la oreja, no la pidieron ni los de su peña. Y el presidente, que es de Candeleda, sacó el pañuelo azul con justicia aunque no lo habían pedido muchos. Enfadado el de Jerez salió en el quinto decidido al tremendismo que tanto le ha reportado. No dio ni un pase, se llevó un par de revolcones y veinte o treinta sustos. Con el show, nos quedamos sin ver al toro. También acertó el usía al denegar la oreja. Fundi cortó un justo apéndice y Valverde cumplió. Lo peor es que las orejas que le cortas a un miura dan licencia para matar. Pero para matar miuras, no para matar juanpedros. Esos se los llevan otros. 




Las imágenes del festejo

LO MEJOR  Y LO PEOR


Por Carlos Javier Trejo


C
asi tres horas de corrida y no hubo tiempo para el aburrimiento, los Miura trajeron a este tramo final de Feria la emoción. Impresionante estampa del 2º de la tarde, “Morisco”, bravo en el caballo, que embistió con profundidad, largura y nobleza, y que tuvo una muerte espectacular. Merecida vuelta al ruedo para este Miura que quedará entre los toros notables de esta casa ganadera. “El Fundi” estuvo sensacional con el 1º de la tarde aprovechó bien las pocas embestidas del burel y recetó un estoconazo que quedará entre las candidatas a la mejor estocada de la Feria. Javier Valverde anduvo muy dispuesto toda la tarde, pero con un lote imposible para el lucimiento, que desarrolló sentido y peligro. Merece este torero alguna oportunidad con un ganado más propicio para el toreo convencional.

T
ras la muerte del segundo de la tarde, cuando Padilla salía a los medios a saludar, hubo división de opiniones. A mi juicio no estuvo a la altura del toro, que embestía con nobleza y profundidad, que repetía y al que no consiguió ligar en ningún momento. Faena intermitente, de pases sueltos, que para nada estaban a la altura de la calidad del toro. Valor a raudales, el que demostró con el 5º, jugándose el tipo a portagayola, saliendo prendido y recibiendo una tremenda paliza, realmente impresionante. Pero el toreo moderno no sólo es valor, y debía haber redondeado la tarde con la lidia del 5º, dejar a un lado tantos gestos y aspavientos de cara a la galería, que podrán tener su explicación en algunos pueblos, pero no en una plaza de la categoría de Sevilla. 

 

LOS PROTAGONISTAS

El Fundi"

El madrileño que abría terna estaba satisfecho después de su actuación ante la corrida de Miura:”creo que he desarrollado entrega, firmeza en los dos y mi faena al primero ha sido maciza sin ninguna duda ante el toro. Al menos me dejó con cierta claridad pegarle algunos por el lado derecho y la pena es que viento me ha molestado mucho en las dos faenas. Pienso que podía haber alcanzo mejores cosas, pero venir a matar una de Miura es saber a lo que vienes”. El Fundi prosiguió dialogando sobre la corrida de Zahariche que:”ha sido un encierro complicado en general, arisca y muchas ocasiones se han puesto los toros imposibles. Realmente han realizado todo lo característico de Miura pero en duro y difícil”. También el maestro resaltó a la afición sevillana en este tipo de corridas:”la gente en Sevilla sabe valorar mucho lo que pasa en el ruedo y sobre todo respetarlo con gran sabiduría”.
Juan José Padilla

Juan José Padilla se mostró tremendamente enfadado con las decisiones del presidente de la tarde:”es muy fuerte lo que ha pasado aquí por culpa del señor de arriba”. Al jerezano que había recibido una gran paliza en chiqueros se le notaba muy afectado por ello y contrariado por la actitud de Gabriel Fernández Rey:”A pesar de la gran ovación, del cariño de la Maestranza no me siento recompensado como torero ni como persona. No me duele tanto los porrazos que me he llevado, que lo que me ha hecho el palco. Este señor nos dice en la capilla que vamos a colaborar todos y luego la plaza entera pide la oreja y no me la da y si concede una vuelta al ruedo a un toro.¿Qué clase de colaboración es esa? Eso es una falta de respeto al público, al toreo y a mi persona que he despreciado la vida ante un Miura”. Padilla terminó exclamando que:” ¡Eso no se hace ni tiene explicación alguna, por tanto no quiero más colaboradores como usted señor presidente!”.

Javier Valverde

Javier que cerraba el cartel de la miurada valoró su paso por la Feria de Abril:”creo que he tenido una actuación firme como corresponde en esta plaza, igual que mis dos compañeros de terna”. El salmantino dejó claro que estaba feliz por el trato recibido por la afición:”realmente estoy satisfecho por venir a Sevilla y ver como la Maestranza te valora lo que haces en el ruedo”. Con respecto a sus toros señaló que:”era una aventura la embestida de los dos, porque nunca sabes por donde te van a salir. He apostado por ellos a sabiendas que iba a sacar muy poca recompensa. Con el tercero he aguantado de lo lindo, tragándole tela y con el sexto no había nada que hacer, siempre con los pitones en el pecho, era un remolino de pitonazos”. Valverde terminó su intervención diciendo que”tenía mucha responsabilidad del año pasado y eso me hace estar contento, pero más disgustado que el año anterior por no triunfar y por lo menos si salgo en pie gracias a Díos”. 

Realiza: Emilio Trigo


Crónicas de la Prensa

Diario de Sevilla. LUIS NIETOUna "miurada" de respeto 

Llegaron los miuras, esos del sexto sentido, esos que recuerdan la fiereza salvaje del toro, esos que saben más latín que aquellos curas de sotana ¡Qué listos son! Qué de transformaciones durante la lidia. Incluso entre pase y pase. Y qué mérito el de los tres toreros de ayer, que repetían, y no por malos, con el mismo cartel del año pasado: José Pedro Prados El Fundi, Juan José Padilla y Javier Valverde. Tres toreros de la montera a las zapatillas. Tres toreros con bemoles que dieron todo lo que tenían. Tres matadores de toros con mayúsculas que hicieron frente a una corrida que en su conjunto resultó peligrosa, dura y correosa. No fue tarde para pipas en el tendido; ni para risitas en el callejón. Dicen que hasta se notó en los bares aledaños a la Maestranza, donde se acabó la tila al término del festejo. 

El que abrió plaza ya advirtió de qué iría la cosa. Le lanzó un hachazo a El Fundi, todavía en el burladero de matadores, que estuvo a punto de arrancarle la cabeza. El golpe, a lo más fiero estilo Tyson, dio en las tablas. Allí quedó la huella. Si estos tres hombres estuvieran en sus cabales cogen en ese momento el portante y se marchan al hotel. Pero El Fundi no se lo pensó dos veces y lo recogió en el capote, al que acudió sin entrega el miura. El Fundi y Padilla recogieron las primeras ovaciones en banderillas. La partida la ganó el jerezano, que clavó un par en la misma cara, con los pitones casi en la barriga.

El madrileño, muleta en mano, tardó en acoplarse por el pitón derecho, por el que embestía bien el toro. También se justificó por el izquierdo, por el que se revolvía rápido el cárdeno miureño. En la extensa labor brilló en una tanda de derechazos. La rúbrica fue contundente: una estocada con agallas, patrimonio de valientes. Vuelo de pañuelos para el único trofeo de la tarde.

El cuarto, muy ágil de cuello por ambos pitones, no le permitió a El Fundi ni un respiro. Hubo un momento, entre tanda y tanda, en el que el de Fuenlabrada estudiaba al toro. Y el toro le miró de arriba abajo. Parecía que se había aprendido hasta el DNI de El Fundi, que nuevamente acabó con una estocada, después de un trasteo más que digno. Muy profesional la actuación del madrileño, un magnífico especialista en este hierro, que brilló en el capote, en un precioso quite por delantales al tercero.

Juan José Padilla dio espectáculo en su lote. Su primero derribó espectacularmente al picador Francisco Peña, tras haberse colado en el capote de Padilla. Se le dio cera en el primer tercio. Mugió el animal en banderillas, que prendieron de manera entonada Padilla y El Fundi. Padilla se esforzó en una faena desigual, en la que sonó la música y dejó de hacerlo tras un desarme. Lo mejor, fue una tanda por el pitón derecho, el bueno. Con el público de su parte tras una estocada hasta la bola, el diestro no quiso descabellar. El toro, en principio amorcillado, se vino arriba, se resistió a morir tras varios minutos y lo hizo buscando los medios. La ovación fue estruendosa para el animal. Había hecho una pelea encastada en el caballo, pero no era un toro para la vuelta al ruedo en la Maestranza, que incomprensiblemente ordenó el presidente, Gabriel Fernández.

En el quinto toro se vivieron los momentos más angustiosos. Padilla se fue frente a la puerta de toriles. Rodilla en tierra esperó de manera espartana a que saliese un pavo al que le burló con una larga cambiada a portagayola. Pero el pájaro se orientó de inmediato y se tiró a por Padilla de manera felina. Le metió el pitón por detrás de la chaquetilla y a punto estuvo de cortarle el cuello. El torero, con una raza increíble, le dio otra larga del mismo modo en los tercios. Al rematar por arriba, el miura estuvo a punto de prenderle. Padilla, de pie, toreó a la verónica entre una ovación estruendosa, acompañado de la música. El público, también en pie. Con las banderillas se jugó la barriga en un primer par; brilló en otro de dentro afuera y clavó un tercero al violín. Las palmas echaron humo. De nuevo, el público en pie. Y de nuevo el torero de rodillas para comenzar una faena de esa guisa junto a tablas, sin apenas dejar salida el toro. Un trasteo no apto para cardiacos, en el que Padilla estuvo a punto de ser cogido en otras dos ocasiones, una de ellas por perderle la cara al toro. Mató de casi entera. Le pidieron la oreja, que el presidente no concedió, en una feria en la que se han otorgado trofeos por faenas ante toros que no eran toros. La vuelta al ruedo fue clamorosa. 

Javier Valverde estuvo francamente bien en su lote. Su primero, un sobrero del mismo hierro que sustituyó a un toro devuelto por renquear, careció de motor. Valverde, bien con el capote, se la jugó serenamente con la franela, cruzándose y arriesgando mucho con un animal peligroso, coronado por dos guadañas. Al sexto lo recibió con una larga cambiada de rodillas en los tercios. El toro lanzaba hachazos por el pitón derecho. Por el izquierdo tampoco era una bicoca. Y el salmantino se justificó con creces.

Y así acabó la Feria de Abril, entre los sustos de una miurada de respeto, en la que más de uno cambió el fino y la manzanilla por un tonel de tila.


El Mundo. CARLOS CRIVELLLa otra cara de la Fiesta

Cuando Javier Valverde acabó con el sexto, la mayoría de los presentes en la plaza respiraron hondo. Se había acabado una de las corridas más terroríficas que se recuerdan en los últimos tiempos. Fue una corrida de Miura con todos sus problemas. Se sucedieron los momentos de escalofrío ante la inminencia de la cogida. Repetían los tres héroes del año pasado y siguen con el mismo calificativo. Se volvieron a jugar la vida sin miramientos. El tendido tembló en cada embestida de los de Zahariche. Es la otra cara de la Fiesta, la que no entiende de toros aborregados, ni de arte ni de nada. Sólo entiende de valor y capacidad para llevar alguna vez la embestida del toro.

La corrida ha tenido dos momentos de polémica y ambos sucedieron en la lidia de los toros de Padilla. Al segundo se le dio la vuelta al ruedo. En el quinto no se le concedió una oreja después de un esfuerzo titánico. Ambos episodios merecen un comentario.

El segundo fue bravo en el caballo. Derribó en la primera vara y recibió un puyazo fortísimo en la segunda entrada. En la muleta alternó buenas embestidas con otras en las que buscó por arriba los engaños. Se movió siempre y ofreció un hermoso espectáculo en la hora de la muerte. Fue una vuelta al ruedo a la casta y la bravura, que no es necesariamente lo mismo que la nobleza. Además, lo pidió la plaza. Padilla se lució en banderillas y no le cogió el aire a este astado. En algunos pases sobre la derecha corrió la mano y otras veces se vio desbordado por Morisco. 

A la salida del quinto, Padilla se fue a portagayola. El toro lo alcanzó tras pasar y quedarse con el torero. Fue algo escalofriante. El pitón rozó el cuello del jerezano en una tarascada tremenda. Salió vivo de milagro. Su reacción con verónicas valientes fue de torero macho. Aturdido y magullado, Padilla colocó tres pares de banderillas, con especial mención del tercero. La faena de muleta fue una pelea titánica entre un animal que daba continuos gañafones y un torero con ganas. No hubo pases limpios; no podía haberlos. No podía haber arte; sólo mencionarlo ante este tipo de toros es pecado. Fue una lucha cuerpo a cuerpo con toda la plaza sobrecogida y el corazón en un puño. Aún volvió el toro a alcanzarlo alguna vez, siempre sin cazarlo. No lo mató bien, dejó media delantera, y se pidió la oreja más en el sol que en la sombra. Puede que no hubiera mayoría.

El presidente contó los pañuelos y no sacó el suyo. No se entienden bien los motivos por los que no hubo petición en mayoría. Tampoco las palmas de un sector de sombra al palco por no dar el trofeo. Cuando un torero se juega la vida sin cuentos, eso hay que valorarlo. Otro presidente sacó dos pañuelos a la vez en otra corrida. El presidente debe tener su sentido como aficionado y no dedicarse sólo a contar pañuelos. 

La corrida fue durísima. El primero fue de los que se dejó torear en la muleta. El Fundi, curtido en todas las batallas del mundo, le robó pases con inteligencia, incluso con algunos de buen trazo. Cortó una oreja, pero no fue por los muletazos, sino que fue la consecuencia de la estocada de Feria. Una estocada en el hoyo de la agujas de la que el toro salió muerto. Como toda la vida en Sevilla, una oreja por una estocada. El Fundi demostró que entiende bien a los de Miura.

Con el cuarto estuvo solvente. Se dobló con torería al comienzo. El toro se defendió simpre por alto y puso en peligro la integridad del diestro. Fue una pelea que resolvió El Fundi con valor y torería. Ahora, sin embargo, no lo mató igual. 
Javier Valverde sorteó dos reses distintas. El tercero fue un sobrero que se jugó por un inválido. De nombre Espartero, el animal se dejó dar algunos muletazos aislados. Al final se paró y Valverde se puso muy cerca. El toro protestó.

Le quedaba el sexto. La plaza había vivido con emoción todo lo sucedido en el quinto. El toro echó la cara arriba por los dos pitones, pero se desplazó. Se puso en el sitio, robó pases sueltos, pero le resultó imposible enjaretar una faena. En sus toros falló de forma llamativa con el estoque. Valverde no parece un torero para lidiar la de Miura.

Es la otra cara de la Fiesta. No se permiten posturas bonitas ni distracciones. Pero algunos toros tienen faena, como pasó ayer con el primero, segundo y sexto. Son los de Miura, que ayer volvieron a dejar sobre el albero maestrante la impronta de su personalidad. 



Metro. IGNACIO DE COSSÍO.
Padilla, el último rockero

Miura vino con las alforjas llenas desde el campo. Los hubo de todos los tipos y tamaños; y hasta casi de todos los pelos, me quedo con el precioso sardo que pese a su juego era de llevárselo a cuadros Velázquez. En cuanto a los toreros destaca El Fundi por su bien hacer con el agalgado cuarto. Por cierto los toros de Miura cada vez parecen de otro encaste que extraños los dos primeros casi en el aire y las hechuras de Torrestrella. El oficio del torero de Fuenlabrada deja en evidencia al toro que sabe lo que se deja atrás. Bella pugna entre el toreo y el toro imposible. Fundi limpia su expediente tras la mala lidia del primero, un toro que debió perderle un paso, ya que la nobleza del animal, pidió a gritos otra faena de cante grande. Esta visto que José es de toros imposibles, duros y peligrosos, y nada mas. Atrás están sus casi 200 miuras caídos a sus pies. Lo de Padilla es patético, el jerezano se jugó literalmente la vida y nadie le hizo caso. Al primero, un toro berrendo al más puro estilo parladé de embestida franca aunque sin repetir y siempre a media altura, se le va por completo. Por cierto el toro no era tampoco de vuelta al ruedo en Sevilla. Padilla en el segundo y casi in extremis se va a portagayola pega dos largas y nadie le toma en serio. Lamentable e injusto premio a semejante esfuerzo a la vez. Juan José esta viendo que ya no esta a esa altura de otros años, que no puede más que esta cansado de tantas batallas duras, y al final hace un esfuerzo descomunal, pierde una par de pasos le gana otro y zas. Al colorao lo mete en el canasta en una ocasión. Pero ya es tarde, el ciclón tiene fugas y el tiempo le convoca a decir hasta aquí. Buen torero y maestro ha sido Padilla, pero ahora tiene que recurrir a dejarse la vida claramente para recibir una ovación en Sevilla. No lo quiero ver, me arde la sangre, con lo que fue Padilla y ahora recurre a atragantones de este tipo para salvar la impotencia del tiempo y el gas del mejor rockero de la torería. Javier Valverde es un torero de valor y también un gran tenor. Qué voces pega el salmantino delante de la cara del toro. ¿Contagiado por El Gallo, me pregunto? Javier con el primero un toro muy pensativo y no menos mirón, construyó una faena de mérito pero tampoco de mayores aires y falló en espadas calamitosamente. En el sexto con un toro inválido y sin fuerza que debió ser devuelto, pegó algún natural de bella factura pero sin posibilidad de continuidad. Miura se adapta a los tiempos, ahora son más toreables y pide otros toreros.


La Razón. JUAN POSADA. Corrida miureña, tarde de emociones

Cuando un toro de Miura es bueno, es de verdad. El segundo de ayer embistió con nobleza y bravura. El resto de sus hermanos no se parecieron en casi nada, excepto el primero, que sirvió por el pitón derecho. Excelente actuación de Fundi, bien con las banderillas, inteligente, valiente y acertado con la muleta y la espada. Dueño de una excelente técnica, se movió ante la dura corrida con mando y dignidad. Es un torero al que no se le hace la debida justicia.

Juan José Padilla no acabó de acoplarse a la templanza del segundo; no se fiaba del nombre: un miura siempre es un miura, por ello aceleró demasiado sus acciones y no aprovechó las bondades del animal.

Pero, como torero de genio que es, se plantó de rodillas a portagayola en el quinto, demasiado cerca de la puerta y fue arrollado, volteado y corneado con mucho peligro. Repitió la acción, ya en el tercio, siendo achuchado en los lances que siguieron. No se arredró y dio muestras de su entereza en los tres buenos pares de banderillas que siguieron y en una faena peleona y embarullada, pero con el mérito de presentar batalla en todo momento. Javier Valverde, poco acostumbrado a estas lides, cumplió con dignidad.

El Fundi recibió valiente al primer miura con el capote y banderilleó correcto, en unión de Padilla. La faena, muy a la antigua, bien iniciada por bajo y derechazos a media altura, como embestía el toro. Otra tanda diestra más con buen son y acoplado. En el primer natural sufrió un tragantón pero él continuó valiente a pesar de recibir otros dos en los siguientes muletazos. Volvió con la derecha, mucho más asentado e incluso recreándose en algunos momentos. En los naturales finales, el toro se le quedó por debajo pero Fundi, habituado a este tipo de animales, lo sorteó bien. Labor muy reunida con la res y a sus condiciones. Seguro y fácil, mató de forma espléndida.

Banderilleó muy bien al difícil cuarto, al que realizó una faena dominadora y muy arriesgada, de ésas que no admiten florituras pero que tuvo hondura por el peligro que representaba para el torero. En las dos primeras series con la derecha, bajó mucho la mano y lo llevó toreado y obligado, lo que dolió al animal que comenzó a escarbar.

Fundi, sin desalentar, prosiguió por ambos pitones ya en plena guerra: en toma y daca con el toro. En un natural, el animal se fue al cuerpo y el diestro, valiente, le volvió a presentar cara y a repetir naturales, que no fueron ni templados ni bonitos pero sí emotivos. Hermosa pelea de un bravo torero con un miura que lo quería coger. Muy bien.

Padilla, al buen segundo, le realizó un quite por faroles y banderilleó en compañía de su colega El Fundi. Realizó una faena de muleta valerosa a la que le faltó sosiego. El miura, que lo era sólo de nombre, embestía con nobleza y suavidad a pesar de que, en algunos momentos, casi atropella al torero tras un desarme. Siguieron muletazos diestros y siniestros sin acabar de acoplarse a la buena condición del toro. Estocada entrando con ganas.

Recibió al manso y peligroso quinto a portagayola y fue arrollado y golpeado. Se levantó y le volvió a dar otra larga en el tercio también medio trastabillado. Maltrecho, banderilleó muy bien y recibió una fuerte ovación. Inició la faena en el estribo y de rodillas. El toro se colaba por debajo con mucho peligro, pero el torero, muy valiente, peleándose con él logró muletazos, si no estilistas, sí emotivos. Se escuchaban voces en el tendido de «¡Mátalo, mátalo!» y el torero, a trancas y barrancas, prosiguió su actuación sufriendo otra voltereta que no hizo mella en sus deseos de triunfar. Estuvo hecho un valiente.

Valverde lanceó bien al sobrero tercero, también de Miura, de 630 kilos. Realizó una faena de muleta valentorra con el defecto de no cruzarse. El animal, que embestía con la cara alta, lo acusó. Con la izquierda adoleció del mismo defecto de dejar la muleta demasiado retrasada. Haciendo caso de los gritos del tendido se cruzó en la siguiente tanda con la diestra, que salió mucho mejor, pero el toro ya se acababa y optó por matar. La faena se diluyó entre pruebas y cambios de espacio por lo que no llegó al personal.

Con el sexto, se mostró muy valiente. Lo intentó con la derecha y el toro le embistió a topetazos, con gran riesgo. Los naturales, movidos, ya que no podían ser de otra forma. Abrevió, para matarlo y lo hizo de una estocada.


ABC. ZABALA DE LA SERNA.  El Fundi y un gran miura

El Fundi y un gran toro de Miura no coincidieron en el sorteo y caminaron por sendas paralelas. Pero de haberse cruzado, probablemente, otro sería el resultado. Porque Fundi estuvo toda la tarde con cabeza lidiadora y valor torero, y el miureño fue a parar a manos de Juan José Padilla...

Que al bravo toro de los hijos de don Eduardo le premiasen con la vuelta al ruedo en el arrastre ya es cuestión más que discutible. Pero sin duda entra en el palmarés de toros de la feria con nombre propio, «Morisco», aunque lejos del victorino «Borgoñés» y el torrealta «Soleá». A «Morisco», también es cierto, le dieron en el caballo todo lo que no cobraron ni «Borgoñés» ni «Soleá» juntos porque se empleó a fondo (incluso derribó por derecho). Mas hasta ahí se sostiene la comparación, no nos vayamos a volver locos, que quizá el motivo último para que el palco sacase el pañuelo azul fuera la muerte lentísima y encastada de «Morisco». Padilla halló el punto tardíamente, sólo en unos cuantos derechazos de una faena sin mando ni sitio. «Morisco», por cierto, era una lámina de toro: berrendo, enmorrillado, largo, hondo. Cobrada una estocada atravesada, el Ciclón de Jerez se creyó que por darse coba durante la agonía, y hacerle algún desplante con la cabeza al moribundo, se iba a beneficiar. Le salió rana y únicamente saludó desde el tercio entre una sonora división de opiniones, mientras «Morisco» ganaba todos los parabienes.

Supongo que el hecho desquiciaría a Juan José Padilla, que salió en plan kamikaze con el quinto, en un saludo a portagayola que por poco le cuesta la vida: la paliza que encajó en el suelo fue brutal. Los pitones rompieron parte de la chaquetilla a la altura de las cervicales, respirándole terror en la nuca. Lo recogieron destrozado, pero enseguida volvió a la guerra, con el capote, con las banderillas, con la muleta. Porque aquello fue una guerra sin estrategia. El toro tenía su guasa -se metía por debajo de los engaños- y Padilla estuvo con un envalentonamiento que le nubló la lucidez. Rodó por los suelos de nuevo, se aperreó con el miura en una gresca de formas tabernarias. A una señora le recordó a un deseoso y currado principiante de capea nocturna. Claro que mi querida vecina de localidad pertenecía a la parte seria de sombra que se reservó los pañuelos cuando dobló el toro. Pesó la sombra, y la mesura, en el palco, que no concedió la oreja. El jerezano paseó el anillo hecho un ecce homo, apalizado, derrotado y envuelto en un mantón que tapaba, al menos, el vestido/pijama de salmón y escaso azabache corononado por la montera de Mazzantini.

La oreja sí la cortó El Fundi por derecho. Sólo la estocada, el volapié, mereció el premio. La estocada de la feria, un espadazo de fábula que coronó una faena básicamente diestra -por el izquierdo el miura alargaba la gaita cosa mala-, bien traída, bien llevada, bien valiente y lúcida, con el eje de dos series de redondos importantes. Fue este toro cárdeno de enjutas carnes, de puro esqueleto miureño. Fundi luego volvió a demostrar con un cuarto temible la experiencia que los años de exilio en las galias, en las duras tierras del toro-toro, le han conferido.

Valverde muy serio, seco y firme, se dejó la voz y el alma para que el tardo y monumental sobrero de Zahariche se arrancase. Había toreado francamente con el capote, y en general con la muleta, también al sardo, hermoso y encanallado sexto. Pero después de tanto esfuerzo no se puede estar tan perdido con la espada.

 


Otros festejos de la temporada. Carteles, resultados y crónicas