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Corrida de abono
Feria de la Virgen Blanca
PLAZA DE TOROS DE VITORIA
Tarde del jueves, 7 de agosto del 2003
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Salvador
Domecq, muy nobles, blandos, con embestidas ciertamente
sosas y que se dejaron hacer. El sexto con más son, se quedó sin
picar.
Diestros:
Entrada: media entrada.
Crónicas de la prensa:
PortalTaurino,
PortalTaurino. MIKY
RIOJA. Ponce maestro
El cartel de esta tarde,
intuía más presencia del público que el día anterior y la sorpresa,
una más en esta plaza es que la entrada fue menor, media plaza algo
justa. La presencia de un torero artista, el torero mandón del escalafón
y una joven figura que lo hace bien, no ha sido suficiente atractivo
para que se vendiera más papel.
Al fin, parece que el
problema del suelo ha sido solucionado, los operarios trabajaron duro
por la mañana, para que este estuviera en las mejores condiciones
posibles y a fe que lo han conseguido. Sin embargo el otro problema el
mayor que tiene esta fiesta, no ha impedido que los toros en su mayoría
doblasen las manos y acusaran esa falta de fuerzas que empaña al toro
bravo. Justitos en su mayoría, en presencia y en fuerzas y otra vez
pitones escobillados.
Juan Mora volvía a
Vitoria, después de haber triunfado en esta plaza en sus anteriores
comparecencias. Estuvo en su tono, en el tono de ser un torero de bella
factura en sus muletazos, pero tampoco había percal como para redondear
su estilo. Basó su faena en la diestra con tres series en las que
hubieron en algunos momentos belleza y hondura, pero demasiado poco,
como para convencer a los tendidos. Con la mano de cobrar, enjaretó
naturales sin ligazón por la sosería del burel, teniendo que provocar
las embestidas. Una estocada corta fue el final de su faena. En el
cuarto de la tarde otra vez lo mejor con la mano derecha, series en
redondo sin acabar de acoplarse a la sosa embestida del toro, pinchó y
su labor fue silenciada.
Enrique Ponce, sigue
demostrando día a día por que lleva todo el tiempo que lleva ahí
arriba. Es sin duda el torero al que más toros le valen o los hace
valer, como al segundo de la tarde un sosito de mucho cuidado, se inventó
muletazos para los que tuvo que emplear el sacacorchos, todo lo hizo él.
En el quinto, brindó la faena al público, por lo que inmediatamente
pensamos que algo tenia el toro que no habíamos sido capaces de
descubrir. Y en esta actuación la calificación es simple. Lo bordó.
Muleteó sobre la mano derecha, alcanzando bella factura en
momentos, haciendolo bonito como solo él sabe hacerlo y mostrando
belleza en los trazos de la muleta, circulares con cambios de mano en el
epílogo de su faena y un desmayado de cartel de toros, prodigó una
faena larga que llenó la ambición de ver torear del respetable,
recibiendo un aviso sin haber entrado a matar. A pesar de que tuvo que
manejar el descabello, el público le pidió el trofeo. Maestro,
maestro.
Cesar Jiménez, que el
pasado año, debutó en esta plaza precisamente en sustitución de
Ponce, va demostrando feria a feria que es un torero de la nueva ola de
los que puede estar arriba. Lo hace bonito, lo compone bien y otra cosa
importante, sabe venderlo. En el tercero de la tarde, nos deleitó con
un quite muy vistoso. Que poco quites vemos, comenzó su faena en el
centro del ruedo, con cinco muletazos que ya daban idea de por donde iría
su faena. Luego estático en sus cites, manejando bien la mano aunque
abusando en algunos momentos del pico de la muleta. Sus series tenían
continuidad arrastrando al toro detrás de su engaño. Dos circulares
acabaron con el público en pie, pinchazo y estocada y oreja al esportón.
Que fácil es cortar orejas hoy en día. En el que cerraba plaza otra
vez su comienzo con las rodillas en tierra, para seguir instrumentando
muletazos con la mano derecha, de la segunda serie salió trompicado. A
partir de ese momento, el toro se vino arriba y pedía más guerra y el
diestro lamentablemente no se la pudo dar. El toro se volvió bronco y
Cesar Jiménez, no pudo acabar de redondear su actuación. Esto hizo ver
que la inyección que le había propinado el picador, antes de
derribarle del caballo, no era suficiente y que Jiménez se había
equivocado al pedir el cambio. Mal con la de matar. El público le
despidió de su labor, ovacionando al diestro.
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