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Plazas de San Sebastián

Como en otras muchas ciudades ibéricas, al principio de la tauromaquia urbana las plazas mayores eran convertidas en coso taurinos durante la celebración de las fiestas patronales. Así, en la Consti de San Sebastián (Plaza de la Constirución, antiguamente Plaza Nueva) se da la curiosa circunstancia de que sus balcones están numerados debido a que antaño se usaba en ocasiones como plaza de toros, con localidades numeradas. Posteriormente la capital vasca dispuso de cosos construidos expresamente para el espectáculo taurino.

Plaza de Illumbe

Inaugurada el 11 de agosto de 1998. Por José María Dols Manzanares, Enrique Ponce y Francisco Rivera Ordóñez, que lidiaron reses de Torrestrella.

Moderna, cómoda, funcional y cubierta con una estructura que deja el ruedo al descubierto en 12 minutos, rodeada de un centro de ocio donde se encuentra 9 salas de cine varios establecimientos de hostelería una bolera y varias salas de recreo.

Este sistema de alta tecnología, bautizado como «Párpado», combina las técnicas de las estructuras espaciales y móviles y es capaz de cerrar o descubrir totalmente el coso taurino donostierra en apenas diez minutos, lo que posibilita la celebración de la fiesta taurina en los casos en que la climatología los hace actualmente imposibles.

Sistema de cierre de doce minutos

La cubierta fue inaugurada unos meses mas tarde de su inauguración oficial, el 30 de abril de 1999, con un festival a beneficio de los damnificados por el huracán Mitch. Eran reses de Juan Manuel Criado, que lidiaron Paco Ojeda, César Rincón, Enrique Ponce, El Cordobés, José Tomas, Miguel Abellán y el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza.

Gracias a la incorporación de esta cubierta retráctil y traslúcida, el recinto, en tan sólo 12 minutos queda totalmente cerrado. En diez minutos vuelve a quedar al aire libre. La cubierta tiene una dimensión de 8.000 metros cuadrados, y de ellos 2.500 metros cuadrados pertenecen a los dos elementos móviles, de 60 toneladas cada uno, suficientes para cubrir o descubrir una superficie que en este caso es de 50×52 metros, que supera las dimensiones del ruedo. Así, estos dos elementos móviles son los encargados de cerrar todo este espacio, bien en caso de necesidad imprevista, o bien por la definición del propio acto a celebrar.

Dicho espacio deja el cielo totalmente despejado con la cubierta en su máxima apertura. Esta característica es esencial a la hora de cubrir un coso, puesto que a veces, los profesionales del mundo de los toros y aficionados han mostrado su rechazo a otras soluciones incapaces de despejar totalmente la zona del toreo.

Además, según fuentes de la empresa encargada de la realización de estas cubiertas retráctiles, LANIK, «“Párpado” no sólo es aplicable a plazas de toros de nueva construcción, sino también a las ya existentes, convirtiéndose de esta forma en una alternativa vanguardista capaz de rentabilizar al máximo un buen número de espacios, como son las plazas de toros, que muchas veces se utilizan apenas unos días al año». De este modo, su conversión en un recinto polivalente hace que sea capaz de albergar todo tipo de espectáculos culturales o deportivos, así como otros actos que necesiten un aforo muy amplio.

En España, se han realizado en los últimos años unas primeras experiencias de cubiertas de plazas de toros, como las llevadas a cabo en Leganés, Zaragoza o Logroño. La primera, de dimensiones ligeramente inferiores a la ideada por LANIK para San Sebastián, cuenta con un sistema de apertura diferente que solamente descubre la mitad del ruedo. En cambio, la de Zaragoza está construida a base de lonas tensadas. En la actualidad, el nuevo coso taurino madrileño de Vista Alegre está dotado de una cubierta con una parte central practicable, lo que permite una importante aireación del recinto, pero no deja el ruedo al descubierto.

Propietario: Casa Chopera

Coso de El Chofre

Se inauguró el 9 de agosto de 1903 con toros de la ganadería de Ibarra, ocho toros para los diestros Luis Mazzantini, Emilio Bombita, Antonio Montes, que sustituyó a ultima hora a Reverte y Lagartijo Chico. Presidió esa corrida inaugural el rey Alfonso XIII, ya que la familia real veraneaba en la ciudad donostiarra.

“Pocas plazas del mundo han tenido el sabor, la solera y el carisma que tenia el viejo Chofre de San Sebastián hoy tristemente desaparecido. Nunca una plaza de toros ha sido tan añorada por toda la afición, todavía hoy todo el mundo se acuerda de Él. Grandes maestros siguen recordando las tardes de gloria del viejo coso.

Sin lugar a dudas El Chofre era junto con Las Ventas y La Maestranza las tres grandes ferias del mundo del toro a la que se le sumaba posiblemente La Monumental de Méjico para formar el más maravilloso póker de ases de la tauromaquia. No ha habido ni una sola de las figuras de este siglo que no haya pasado por su ruedo, el Chofre daba y quitaba, en San Sebastián había que refrendar el estrellato conseguido en otras plazas. Resuenan en la concha las grandes faenas de El Viti, Antonio Ordóñez, Manolete, Joselito, Antonio Bienvenida,… etc. En El Chofre había que torear de verdad, sin trampas, sin ventajas, sin alaracas.

Estamos al comienzo de lo que se dio en llamar la Belle Èpoque y Donosti ya despertaba las simpatías de media España para veranear, dándose cita la flor y nata de la sociedad de principios de siglo. A la inauguración asistió S. A. El Rey Alfonso XIII, S. A. El Príncipe de Mónaco, el Príncipe de Asturias, los Infantes y toda la corte. Le correspondió a Luis Mazzantini el honor cedido por sus compañeros de cartel de estoquear el primer toro ya que este era de la tierra, de nombre Caparrota brindándole al rey con estas palabras: Señor tengo la alta honra de brindar a su majestad la muerte del primer toro que se lidia en esta plaza, a la que deseo completar fortuna. Realizó una estimable faena que fue ovacionada. El Monarca le obsequió con una botonadura de oro y granates”. (Texto de El Chofre).

Corrida notable: El 21 de julio de 1929 se celebra una corrida hispanoamericana a beneficio de la Prensa. Por primera vez se lidian toros mexicanos de Piedras Negras, para Marcial Lalanda, Cagancho, Heriberto García y Manolo Bienvenida y hubo noveno para el americano Sidney Franklin, que le brindó su muerte al jovencísimo comandante Franco.

Era muy frecuente la presencia en la presidencia del general Franco en los 50 y los 60, ya que veraneaba en la capital donostiarra. Así el 16 de agosto de 1959 presidió la última corrida de la Semana Grande, con toros de Atanasio Fernández para Pepe Luis Vázquez, Julio Aparicio y Chamaco.

El 2 de septiembre de 1973 se celebró el último festejo en El Chofre. Se lidiaron reses de Carlos Nuñez siendo los matadores El Charro, Julio Aparicio, El Litri y Antonio Ordoñez.

Plaza de toros de Atocha

Fue una plaza de toros construida en 1876. Una primera plaza de toros fue construida hacia 1869 por el Sr. Verde y destruida por un incendio en la guerra civil que hubo en aquel tiempo.

Sin embargo, en 1876 el empresario José Arana, levantó otra de madera en 30 días, sobre el mismo solar de Atocha. En el transcurso de los años se fueron haciendo continuas reformas que completaron las obras. Estaba situada en la actual plaza que está entre la Torre de Atocha y la Tabacalera.

El 24 de agosto de 1879 torearon Lagartijo y Currito seis reses de la ganadería de Nazario Carriquiri, de Tudela. La barrera de sombra costaba 7 ptas., la contrabarrera 4 y el tendido 3,25. En sol, la barrera 4 ptas., la contrabarrera 2,50 y el tendido 2,25.

Por dicha plaza, en los años 1880 a 1882 desfilaron los más famosos lidiadores franceses y los mejores rejoneadores portugueses. Las primeras corridas que se realizaron de noche con luz eléctrica fueron en esta plaza. Y así, el 31 de agosto del año 1886 se celebró una corrida por la noche y el programa de mano lo anunciaba de esta forma: “Toros de noche. Se prepara una brillante corrida de toros por la noche, a cuyo efecto se están haciendo los preparativos necesarios para conseguir una claridad equivalente a la que produce el sol.”.

Y en efecto, los nueve reflectores de arco voltaico proyectaban su luz sobre la arena, destacándose las sombras de los toreros, caballosy reses bravas. El espectáculo duró hasta altas horas de la noche y los aficionados al salir pudieron oír el grito familiar de ¡Las doce y sereno!. Por cierto que el empresario José Arana terminó en los calabozos municipales ante la denuncia de algunos espectadores que, siendo el espectáculo de noche, habían observado se ponían a la venta entradas de sol y sombra.

A principios de siglo se alzó una corriente de opinión en contra del presidente Arana, reprochándole que contrataba siempre a los mismos toreros y fruto de aquel resentimiento popular fue la constitución de una nueva empresa que construyó la plaza de toros del Chofre en 1903. Durante varias temporadas estuvieron funcionando las dos plazas hasta el cese y derribo de la de Atotxa.

Al demolerse esta plaza sus materiales fueron empleados en la construcción de las primeras casas del barrio de Eguía, como son los números 4, 6, 12, 14 y 16 de la calle Eguía. Se da la circunstancia de que un vecino de la casa número 14, al hacer una reparación de la cocina y rascar la pared apareció un solivo en el que figuraba el número del asiento y del tendido. En los mismos solares de esta plaza posteriormente fue construida la fábrica de Mugica. De Wikipedia, la enciclopedia libre.

plaza_de_san_sebastian.txt · Última modificación: 2023/06/21 10:49 por Editor